
La decoración es típica de cantina-parrilla, con barriles de maní para los que esperan, ajos colgando, baldozones, plantas... es recargado pero alegre. Cuentan con un sector de juegos para los más chicos (motivo por el cual es el preferido de las familias) conducido por una maestra jardinera de infinita paciencia, hay dibujitos constantes... y paz para los mayores, siempre y cuando estén sentados lejos de niñolandia, porque hay q decirlo, estos restaurants, suelen ser ruidosos.
El servicio es muy eficiente, amable, y recomiendan bien sobre porciones, atajan con prudencia a los neófitos que piden demasiadas cosas.
Hay que calcular un gasto promedio de unos $50. Para ir en familia, o para ir con otras familias que tengan chicos,mesas numerosas son bienvenidas dentro del clima del lugar.
Scalabrini Ortíz al 800
Mi puntaje: 7
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