
El servicio no es profesional, pero es esforzado, atento, sonriente, y te ganan con las buenas maneras y las explicaciones llanas. Realmente se esfuerzan en lograr el objetivo. Vestidos de negro con el logo de la empresa bordado, van y vienen de forma despareja, pero poniendo todo de sí, no se puede pedir mucho más. Aunque la cuenta tarde más de lo debido, aunque los platos lleguen a destiempo "porque le pusieron mal la salsa, vio?" están disculpados. De hecho, son ellos mismos los que le recuerdan al cliente q si tienen Club La Nación o 365 el descuento es del 20%
La comida se inicia inevitablemente con la mesa de entradas ($210 el kilo, cada plato pesa alrededor de 300 grs.) y si se adivina el peso en la balanza... el plato es sin cargo! (vieja tradición de Pinuccio) hay de todo: pulpo, fiambres, quesos, mariscos varios, preparaciones, buñuelitos, mini muffins de brocolli, vitel toné en fin! un antipasto donde faltan ni los morrones ni el carpaccio y pasa por los huevitos rellenos y la mejor capresse... tentaciones por doquier! La panera no es variada pero las rosquedas amasadas con aceite que llegan calentitas a la mesa valen la pena. Pedimos también cintas papardelles con bolognesa ($65) muy abundantes ricos y con una salsa suave y un pollo provenzal apenas correcto, sin una gota de salsa y en el límite de la cocción donde ya no es peligroso para la salud pero cuesta cortarlo ($60).
La cuenta viene con Limoncello casero (con pulpa) y redondea unos $100 por persona con un vino discreto.
Mi puntaje: 7
Chile y Pasco, conviene reservar, su público fiel lo visita con frecuencia.
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