miércoles, 19 de enero de 2011

La panadería de Pablo

En el marco de Casa FOA 2010 y en el corazón de "La Defensa", se encuentra este local amplio, de techos altísimos, casi una caja de vidrio y metal, sin puerta, al que se accede desde la calle ,dándole un aire de almacén de campo. El nombre se debe a que su creador es Pablo Massey, que decide incursionar de esta manera, un un rubro que hasta ahora le resultaba extraño.

A la entrada un gran mueble reciclado con panes, tés de Thealosophy y algunos objetos de época. Al fondo un jardín exuberante. En este espacio hay un item destacable: las sillas que tienen el honor de haber obtenido la medalla de plata en la expo de referencia. Lo extraño es que son inusitadamente "petisas" y hay que agacharse bastante para sentarse, aunque después resultan confortables. Los manteles son super cancheros, porque replican las sábanas ajustables y son a cuadros rojos o azules. Las servilletas son de papel y la sal, semigruesa.

El servicio es muy cordial y simpático pero son adherentes del fastidio al obligar a los que van de a 2 a sentarse en mesas individuales aún con un
local inmenso y vacío como puede estar un día de lluvia torrencial. Están vestidos de una manera que hace pensar automáticamente en el look de Pablo, y eso está bueno.

La carta es... exigua, corta, casi inexistente y todas las expectativas que te hiciste dan por tierra pronto. Hay 3 sandwiches (2 de carne y uno de jamón crudo con manteca, chin pun, si te gusta bien y si no...) Hay 3 pizzas, 4 ensaladas y 3 bruschettas. Algo para no dejar pasar, la panera TE LA COBRAN $10 y trae 4 grisines, 2 trozos de focaccia, 3 trocitos de pan de pizza... y ya.
Pedimos una bruschetta de flor di latte que sale con rúcula y un tomate seco ($22), el pan estaba muy lejos de la crocancia y casi casi lindando en el ensope con aceite de oliva (de muy buena calidad, eso sí...) Luego una ensalada de salmón ($37) que sale con colchón de hojas verdes, palta en cuartos, algo de sésamo y una feta de salmón ahumado, que no justifica su precio, a pesar de ser muy rica.
El tema de los precios, incomoda, siendo un lugar donde sólo se puede almorzar: un sandwich discreto y sin acompañamientos, sale $40 y una limonada $18. Una medialuna $4 y una porción de tarta de frutas $25.
 

Todo es exquisito pero si pensás en pasar, comer algo y seguir, no conviene. Te sugiero que hagas turismo en Buenos Aires, almuerces y aproveches que en la esquina está el museo de la ciudad pegadito al de los juguetes... En frente San Francisco y San Roque, que aunque se hayan en refacciones son preciosas.

Mi puntaje: 6,5
Defensa 286. Abierto de 10 a 19 hs. de lunes a sábado.

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