lunes, 30 de septiembre de 2013

Llegando a los 50000! gracias totales!

Hola mis queridos seguidores! Saben que nunca publico de estos posts, donde nos hablamos cara a cara. Pero cada tanto... necesito contarles algunas cosas!

Estamos llegando a las 50000 visitas en poquito tiempo, y todo es gracias a USTEDES, que me leen, comentan (no tanto como quisiera pero los perdono jajaja) intercambian, y recomiendan el blog, que hace 6 años está en el aire.

Sumamos sesiones como "Volando por ahí" donde les cuento de mis aventuras de viaje comiendo  y próximamente "Productos que probamos" para mantenerlos al tanto de las novedades y lanzamientos del mercado que nos gustan, y los que no también! 

Les dejo una imagen de la semana pasada, donde tuvimos el record de visitas de este año :100 en un día! Me despido hasta otro post, y seguirán siendo testigos de lo que va pasando! 

Ensalada de salmón y berros

para 2


2 paquetes grandes y frescos de berro
4 lonchas de salmón rosado ahumado
2 huevos duros rallados
10 aceitunas negras descarozadas
3 cucharadas de crocantes para ensalada
2 cucharadas de crema
jugó de limón
mayonesa ligth

Disponer una cama de berro bien limpio y sin los tallos, luego rallar los huevos, filetear las aceitanos, cortar el almón en tiritas, agregar el crocante. Aliñar. Acompañar con unas tostadas de focaccia.


miércoles, 25 de septiembre de 2013

El riesgo incierto de las porciones para compartir

Uno ya se sabe los lugares esos, donde supuestamente (y ya veremos en que escalón apoyo lo de supuesto) las porciones son "para compartir". Esos que adoran los que adoran los bodegones, los sitios donde se huele a frito, y vos te vas con el mismo hermoso perfume y te avergonzás toda la tarde al menor movimiento de pelo, porque es absolutamente persistente.
Cuando alguien me destaca como valor "las porciones son para compartir " tiemblo. De verdad. Se me erizan los pelitos de los brazos y me veo venir lo peor en forma de monstruosa Maryland. O de balde de fideos. O de torre de chinchulines y riñones.

 Cuando una porción es "para compartir" quiere decir que vale doble o en todo caso, es 1 porción y media. Así que como las frazadas cortas no cubre todo los requisitos! o gastás lo mismo que eligiendo 2 patos en un lugar coherente o te quedás con hambre, porque finalmente las papas fritas no eran tantas. Pero además... por que me obligan sistemáticamente a acordar con el otro lo que quiero comer? si yo quiero ravioles y el otro salmón, como podremos acordar comer un matambrito al verdeo? Y ojo que es compulsivo eh! los que tienen "porciones para compartir" jamás tienen "media porción". Es o TODO o NADA, y que el comensal se las arregle. 



A que obedece esta maniobra? al engaño, seguro! Porque el argentino promedio adora pensar que está "haciendo negocio". Pero además, le simplifica el trabajo a la cocina, que con un morroncito más y una feta de jamón, estira un plato, cobra doble y sirve a 2 con el esfuerzo de servir a 1. 

lunes, 23 de septiembre de 2013

Café Vizno (confitería del Teatro Colón)

En el año 1908 se inauguró este teatro, que otrora estuviera emplazado donde hoy está el Banco Nación, frente a la Plaza de Mayo. Dentro de su majestuosa edificación, se proyectó el pasaje para carruajes tirados por caballos, que tiene salidas por las actuales calles Viamonte y Tucumán. Las Damas de alcurnia y sus caballeros, vestidos siempre de impecable etiqueta, podían así desembarcar dentro del teatro mismo, en sus entrañas y evitarse las inclemencias del clima. También aquí estaba el pasadizo para viudas, para que aquellas que guardaban luto, pudieran disfrutar el espectáculo sin ser vistas.

Dentro del polémico Master Plan del año 2008, estaba la puesta en valor de este espacio, y la apertura de ambos portones, dando lugar a la mudanza de las boleterías y a la instalación de este café. Un espacio vidriado con amplias vistas tanto al pasaje como al movimiento típico de este y al gift shop.

Hasta ahí todo optimista, pero... el café es malo, el servicio es peor. La cafetería está atendida casi casi como un Mc Café. Lo que acompaña las bebidas es una de esas galletitas envasadas en máquina que las corta como boletos y no traen un vasito de agua. Las mesas están destartaladas, las sillas también. No nos tocaron ni 2 vasos ni 2 copas que coincidieran entre sí. En el exhibidor había tortas mal envueltas, con frambuesas que fueron jóvenes y lozanas en el 2008 y sandwich con los panes con orejitas de secos... todos mustio, languideciendo ante la lamparita que lo alumbra... un horror.

Tanta historia que posee este Monumento Histórico merecería una propuesta más a su altura. Una pena.

Mi puntaje : 4

martes, 20 de agosto de 2013

Mis sabores preferidos

En el término de 2 años, recibimos la novedad de librería, de las delicias de Luciana López May. No la conocíamos en esta faceta y a través de "Mi primer libro de recetas" nos encontramos gratamente con sus sabores, su sencillez, su alegría, sus historias familiares, su estilo y su estética más que casera.
El libro fue un éxito absoluto y llegó "Recetas para compartir" otro más en el mismo estilo, otra vez las recetas diferentes, con usos distintos de materias primas comunes o usos comunes de materias primas distintas. 

En este, su tercer libro, Juliana nos regala un libro objeto, una libro para poseer y gastar las páginas de pasarlas de un lado para el otro. Los capítulos son productos que se van sucediendo como las estaciones. Las recetas son sencillísimas y no por eso menos apetitosas: desde las espinacas al horno con un huevo hasta postres de cuchara. Todos los capítulos tiene unas palabras, una pequeña reseña escrita por ella misma, contándonos por que eligió cada ingrediente. La estética es maravillosa, con hojas que parecen encajes, fotos deliciosas, cenitales, sencillas... todo remite ala informalidad, al partido de Tigre, a la vajilla desportillada de la abuela, a la femineidad, a las ganas de vivir, a la satisfacción de hacerlo.

Yo tengo los 3!

Precio en librerias: $289

lunes, 19 de agosto de 2013

Café San Juan (La Cantina)

Mucho ruido produjo en el sector la apertura de esta segunda casa de Leandro Cristóbal. Mucho programa alegórico, mucho piripipí.... Justo es decir que el Café quedaba chiquitito ya para tanta fama y era necesaria una expansión, ya que el programa se ve en toda latinoamérica y recibe turistas permanentemente además de los locales que peregrinan hasta este sitio, para ver a Lele en acción.

El lugar es super agradable, luminoso, grande, con una mesa al fondo comunitaria que emula las "tables du chef", que se ubican dentro de las cocinas en Francia. Replicando el modelo del café, hay una cocina a la vista con banquetas en la barra. Todo está puesto de un modo más moderno y arreglado y tienen carta en lugar de las tradicionales pizarras.

Y acá y muy a pesar, empiezan los problemas. El servicio! nos ninguneó permanentemente. No se preocupó de satisfacer nuestros pedidos, ninguno de los 2 camareros nos sonrió en ningún momento. Me pusieron delante una fuente Lafont hirviendo sin ninguna advertencia (todavía tengo la marca de la quemadura en la muñeca izquierda) Mucha cara de culo para un viernes al mediodía. Claro, había otras mesas llenas de fotógrafos, de gente que iba a engordar la fama del lugar y nosotros eramos simples clientes. Extrañé muchísimo a los mozos del café. 

La panera, dio un vuelco, y después de comer panes ácidos durante años con aceitunas, de pronto llegó una panera con 4 o 5 variedades divinas de panes, con una focaccia aromática hasta la locura, un pan de molde integral soñado y un pan blanco genial. No recuerdo si hay algo para acompañarlo. Pero no es lo más importante. Pedimos una entrada de vegetales ($66) nada del otro del mundo, unas rodajas de zapallo, unas rodajitas de zanahoria, unos verdes plimplum, nada demasiado especial. También pedimos la trucha entera... uff! nunca había pedido un plato de pescado en el Café tan... falto de redondeo ($135) las batatas que lo acompañan estaban casi deshechas de pasadas de cocción, los hinojos del fondo tristes y mustios, el sabor discreto y la incomodidad de comer en una fuente de horno, directamente es inadmisible. Y llegando a lo peor que nos pasó en ese almuerzo de locos... el postre! pedimos una tarta de chocolate blanca y arándanos ($69, si! leyeron bien! sesenta y nueve pesos argentinos) que fue directamente incomible. Si bien la masa era correcta, el relleno era espantoso y los arándanos estaban pasados. LO JURO, palabra de cocinera.

Solo tengo para decir, que Leandro estaba en la cocina, como todas las veces que a lo largo de los años fui a comer a sus restaurants, pero esta vez más pendiente de sacarse fotos y hacer show que de cocinar. Los precios treparon hasta la locura (hay platos que rondan los $180) la atención decayó por completo, la excesiva fama, a veces, hace mal. Los que lo seguimos hace 8 años como mínimo, lamentamos que se haya olvidado que un tiempo donde íbamos por la comida y porque el servicio era cordial y empeñoso.

Mi puntaje: 5


Chile al 400.

domingo, 4 de agosto de 2013

Torta mousse de limón

Para un molde de 20 cm.

Base:
1 paquete de Melitas
80 grs. de manteca

Curd:

2 yemas
2 huevos
2 limones
250 de azúcar
100 grs. de manteca

300 grs. de crema batida a medio punto

merengue suizo de 3 claras.

15 grs. de gelatina sin sabor. (1 cucharada)

En la procesadora poner las galletitas con la manteca bien fría, procesar hasta arenar. Llevar a horno 5 minutos para dorar. Dejar enfriar.

En una cacerolita de doble fondo colocar el jugo de los limones, las yemas, los huevos y el azúcar, llevar a fuego suave, revolviendo constantemente hasta q espese sin hervir. Si tienen termómetro, es hasta alcanzar los 72°. Rápidamente cambiar de recipiente y agregar la manteca helada, mezclar para bajar la temperatura.
A esta preparación, integrarle con movimientos envolventes la crema batida a medio punto y la gelatina sin sabor hidratada en agua tibia y disuelta 1 minuto en microondas.
Con movimientos envolventes, incorporar el merengue en 2 o 3 partes. Volcar sobre la base de galletitas y llevar a heladera hasta solidificar.

domingo, 14 de julio de 2013

Russ & daughters

Ya les conté del paseíto hasta el Lower East Side en Manhattan, de las capas inmigratorias que cubrieron el barrio convirtiéndolo en el sitio más densamente poblado del mundo en esa época en que la guerra, el hambre y la pobreza empujaban a miles de inmigrantes del este de Europa, en su mayoría judíos, a buscar suerte en otros puntos del globo. Les conté de las casas bajas, de las sillas municipales abulonadas, de las callecitas estrechas y del glorioso Kat´z... 



Bueno, ahora les vengo con el cuento de otro local histórico y maravilloso, que queda en la misma cuadra, con el sol bañando la vidriera y montones de personas apretadas dentro. En 1908, un alemán llamado  Joel Russ, consigue casarse y en 1914 luego de tener a las 3 hijas del título, pone su primer tienda de abarrotes, que incluye salmones y arenques salados y curados de diferentes modos y procedencias. Es tal el éxito que con los años, se dedica casi en exclusividad a dicho producto. Las pequeñas Russ ayudan en el negocio luego del colegio y los fines de semana.
Hoy por hoy, el negocio sigue en manos de miembros de la familia, que llegaron a este mundo, según cuenta la leyenda, luego de que los maridos de las chicas, probaran los productos del padre.

El local es pequeño, no tiene ninguna mesa, pero sí 2 mostradores y un par de bancos en la vereda. De un lado, se expende el salmón, del otro, productos típicos de la confitería tradicional, como el Halva, y fruta en conserva.
La espera es mucha, pero la atención es amable, y paciente. El sistema es más o menos así: después de sacar números y esperar mucho, te toca tu turno entonces elegís un pan, (bagel casi con seguridad) luego uno de los más o menos 8 salmones que están disponibles para sándwich, te lo filetean pacientemente en el momento directamente de la penca, complementás con un buen creamcheese (también a elección) y pagás la suma de esos 3 productos. Simple. 
Nosotros pedimos un bagel con sésamo, salmón escocés y crema de escalonias y una limonada envasada especialmente para este local y  pagamos unos u$s 18 (sí! es muy caro)  y nos fuimos a la placita de la esquina a comer al sol un bocado perfecto.

lunes, 8 de julio de 2013

La Bonne Soup (New York)



Antes del viaje, había leído en guías y páginas sobre este restaurant, incluso amigos cercanos me lo habían recomendado. TENÍA que probar, por lo menos para poder dar mi opinión! Así que un día de mucho frío, lluvia y viento, llegamos felices a la puerta de este pequeño bistró francés, en las cercanías del MOMA. Aunque estabamos muy cerca de las 2 de la tarde, el sitio estaba repleto, con gente esperando afuera.

El local, es pequeño, con un entrepiso, y una cocina parcialmente a la vista, con baños diminutos y no del todo limpios, lo que me llamó la atención, porque en New York en general, relucen. Nos tocó una mesita casi a la entrada, casi pegadita a la de al lado.... y a la del otro lado y así.

El servicio eficiente, en manos de un camarero latino (Claro que sí... ) es rápido, pues el menú es muy sencillo. Todo está organizado en  combos, del tipo ensalada + sopa + postre. Como en todos los sitios en USA, ofrecen agua en jarra sin cargo. Por lo tanto la desición de pagar una bebida es estrictamente personal, cosa que veo con simpatía.
Tambien en la carta, están los mejores y más clásicos platos de la cocina francesa.

Pedimos una sopa de cebollas MA-RA-VI-LLO-SA! que me llevó a Paris, a otro día lluvioso y frío... a otros viajes y otros recuerdos. Un placer enorme! tambien probamos la de hongos y vegetales, más parecida a un consomé, con mucho sabor a tierra, bosque e invierno. Todo venía acompañado por una ensalada fresca y un postre: flan o mousse de chocolate. 

Vale la pena.

domingo, 30 de junio de 2013

Sopa de lentejas turcas e hinojo

(para 6 amigos con frío)

1 bulbo grueso y turgente de hinojo
1 cebolla grande
300 grs. de lentejas coral
2 zanahorias o un trozo de zapallo 
1 cucharada de curry en pasta
1 cucharadita de barahat
1 cucharadita de caldo en polvo



Saltear la cebolla y el hinojo cortados bien finitos. Agregar la zanahoria o el zapallo del mismo modo, revolviendo ocasionalmente (no importa si se pega). Agregar agua hasta cubrir, e incorporar el baharat, el caldo y el curry y salpimentar, bajar el fuego hasta reducir y que se cuezan los vegetales. Luego, agregar las lentejas, cubrir con el agua necesaria y cocinar 15 minutos. Rectificar la sazón, y procesar o no, de acuerdo a cuan rústica queramos la sopa.