martes, 20 de agosto de 2013

Mis sabores preferidos

En el término de 2 años, recibimos la novedad de librería, de las delicias de Luciana López May. No la conocíamos en esta faceta y a través de "Mi primer libro de recetas" nos encontramos gratamente con sus sabores, su sencillez, su alegría, sus historias familiares, su estilo y su estética más que casera.
El libro fue un éxito absoluto y llegó "Recetas para compartir" otro más en el mismo estilo, otra vez las recetas diferentes, con usos distintos de materias primas comunes o usos comunes de materias primas distintas. 

En este, su tercer libro, Juliana nos regala un libro objeto, una libro para poseer y gastar las páginas de pasarlas de un lado para el otro. Los capítulos son productos que se van sucediendo como las estaciones. Las recetas son sencillísimas y no por eso menos apetitosas: desde las espinacas al horno con un huevo hasta postres de cuchara. Todos los capítulos tiene unas palabras, una pequeña reseña escrita por ella misma, contándonos por que eligió cada ingrediente. La estética es maravillosa, con hojas que parecen encajes, fotos deliciosas, cenitales, sencillas... todo remite ala informalidad, al partido de Tigre, a la vajilla desportillada de la abuela, a la femineidad, a las ganas de vivir, a la satisfacción de hacerlo.

Yo tengo los 3!

Precio en librerias: $289

lunes, 19 de agosto de 2013

Café San Juan (La Cantina)

Mucho ruido produjo en el sector la apertura de esta segunda casa de Leandro Cristóbal. Mucho programa alegórico, mucho piripipí.... Justo es decir que el Café quedaba chiquitito ya para tanta fama y era necesaria una expansión, ya que el programa se ve en toda latinoamérica y recibe turistas permanentemente además de los locales que peregrinan hasta este sitio, para ver a Lele en acción.

El lugar es super agradable, luminoso, grande, con una mesa al fondo comunitaria que emula las "tables du chef", que se ubican dentro de las cocinas en Francia. Replicando el modelo del café, hay una cocina a la vista con banquetas en la barra. Todo está puesto de un modo más moderno y arreglado y tienen carta en lugar de las tradicionales pizarras.

Y acá y muy a pesar, empiezan los problemas. El servicio! nos ninguneó permanentemente. No se preocupó de satisfacer nuestros pedidos, ninguno de los 2 camareros nos sonrió en ningún momento. Me pusieron delante una fuente Lafont hirviendo sin ninguna advertencia (todavía tengo la marca de la quemadura en la muñeca izquierda) Mucha cara de culo para un viernes al mediodía. Claro, había otras mesas llenas de fotógrafos, de gente que iba a engordar la fama del lugar y nosotros eramos simples clientes. Extrañé muchísimo a los mozos del café. 

La panera, dio un vuelco, y después de comer panes ácidos durante años con aceitunas, de pronto llegó una panera con 4 o 5 variedades divinas de panes, con una focaccia aromática hasta la locura, un pan de molde integral soñado y un pan blanco genial. No recuerdo si hay algo para acompañarlo. Pero no es lo más importante. Pedimos una entrada de vegetales ($66) nada del otro del mundo, unas rodajas de zapallo, unas rodajitas de zanahoria, unos verdes plimplum, nada demasiado especial. También pedimos la trucha entera... uff! nunca había pedido un plato de pescado en el Café tan... falto de redondeo ($135) las batatas que lo acompañan estaban casi deshechas de pasadas de cocción, los hinojos del fondo tristes y mustios, el sabor discreto y la incomodidad de comer en una fuente de horno, directamente es inadmisible. Y llegando a lo peor que nos pasó en ese almuerzo de locos... el postre! pedimos una tarta de chocolate blanca y arándanos ($69, si! leyeron bien! sesenta y nueve pesos argentinos) que fue directamente incomible. Si bien la masa era correcta, el relleno era espantoso y los arándanos estaban pasados. LO JURO, palabra de cocinera.

Solo tengo para decir, que Leandro estaba en la cocina, como todas las veces que a lo largo de los años fui a comer a sus restaurants, pero esta vez más pendiente de sacarse fotos y hacer show que de cocinar. Los precios treparon hasta la locura (hay platos que rondan los $180) la atención decayó por completo, la excesiva fama, a veces, hace mal. Los que lo seguimos hace 8 años como mínimo, lamentamos que se haya olvidado que un tiempo donde íbamos por la comida y porque el servicio era cordial y empeñoso.

Mi puntaje: 5


Chile al 400.

domingo, 4 de agosto de 2013

Torta mousse de limón

Para un molde de 20 cm.

Base:
1 paquete de Melitas
80 grs. de manteca

Curd:

2 yemas
2 huevos
2 limones
250 de azúcar
100 grs. de manteca

300 grs. de crema batida a medio punto

merengue suizo de 3 claras.

15 grs. de gelatina sin sabor. (1 cucharada)

En la procesadora poner las galletitas con la manteca bien fría, procesar hasta arenar. Llevar a horno 5 minutos para dorar. Dejar enfriar.

En una cacerolita de doble fondo colocar el jugo de los limones, las yemas, los huevos y el azúcar, llevar a fuego suave, revolviendo constantemente hasta q espese sin hervir. Si tienen termómetro, es hasta alcanzar los 72°. Rápidamente cambiar de recipiente y agregar la manteca helada, mezclar para bajar la temperatura.
A esta preparación, integrarle con movimientos envolventes la crema batida a medio punto y la gelatina sin sabor hidratada en agua tibia y disuelta 1 minuto en microondas.
Con movimientos envolventes, incorporar el merengue en 2 o 3 partes. Volcar sobre la base de galletitas y llevar a heladera hasta solidificar.

domingo, 14 de julio de 2013

Russ & daughters

Ya les conté del paseíto hasta el Lower East Side en Manhattan, de las capas inmigratorias que cubrieron el barrio convirtiéndolo en el sitio más densamente poblado del mundo en esa época en que la guerra, el hambre y la pobreza empujaban a miles de inmigrantes del este de Europa, en su mayoría judíos, a buscar suerte en otros puntos del globo. Les conté de las casas bajas, de las sillas municipales abulonadas, de las callecitas estrechas y del glorioso Kat´z... 



Bueno, ahora les vengo con el cuento de otro local histórico y maravilloso, que queda en la misma cuadra, con el sol bañando la vidriera y montones de personas apretadas dentro. En 1908, un alemán llamado  Joel Russ, consigue casarse y en 1914 luego de tener a las 3 hijas del título, pone su primer tienda de abarrotes, que incluye salmones y arenques salados y curados de diferentes modos y procedencias. Es tal el éxito que con los años, se dedica casi en exclusividad a dicho producto. Las pequeñas Russ ayudan en el negocio luego del colegio y los fines de semana.
Hoy por hoy, el negocio sigue en manos de miembros de la familia, que llegaron a este mundo, según cuenta la leyenda, luego de que los maridos de las chicas, probaran los productos del padre.

El local es pequeño, no tiene ninguna mesa, pero sí 2 mostradores y un par de bancos en la vereda. De un lado, se expende el salmón, del otro, productos típicos de la confitería tradicional, como el Halva, y fruta en conserva.
La espera es mucha, pero la atención es amable, y paciente. El sistema es más o menos así: después de sacar números y esperar mucho, te toca tu turno entonces elegís un pan, (bagel casi con seguridad) luego uno de los más o menos 8 salmones que están disponibles para sándwich, te lo filetean pacientemente en el momento directamente de la penca, complementás con un buen creamcheese (también a elección) y pagás la suma de esos 3 productos. Simple. 
Nosotros pedimos un bagel con sésamo, salmón escocés y crema de escalonias y una limonada envasada especialmente para este local y  pagamos unos u$s 18 (sí! es muy caro)  y nos fuimos a la placita de la esquina a comer al sol un bocado perfecto.

lunes, 8 de julio de 2013

La Bonne Soup (New York)



Antes del viaje, había leído en guías y páginas sobre este restaurant, incluso amigos cercanos me lo habían recomendado. TENÍA que probar, por lo menos para poder dar mi opinión! Así que un día de mucho frío, lluvia y viento, llegamos felices a la puerta de este pequeño bistró francés, en las cercanías del MOMA. Aunque estabamos muy cerca de las 2 de la tarde, el sitio estaba repleto, con gente esperando afuera.

El local, es pequeño, con un entrepiso, y una cocina parcialmente a la vista, con baños diminutos y no del todo limpios, lo que me llamó la atención, porque en New York en general, relucen. Nos tocó una mesita casi a la entrada, casi pegadita a la de al lado.... y a la del otro lado y así.

El servicio eficiente, en manos de un camarero latino (Claro que sí... ) es rápido, pues el menú es muy sencillo. Todo está organizado en  combos, del tipo ensalada + sopa + postre. Como en todos los sitios en USA, ofrecen agua en jarra sin cargo. Por lo tanto la desición de pagar una bebida es estrictamente personal, cosa que veo con simpatía.
Tambien en la carta, están los mejores y más clásicos platos de la cocina francesa.

Pedimos una sopa de cebollas MA-RA-VI-LLO-SA! que me llevó a Paris, a otro día lluvioso y frío... a otros viajes y otros recuerdos. Un placer enorme! tambien probamos la de hongos y vegetales, más parecida a un consomé, con mucho sabor a tierra, bosque e invierno. Todo venía acompañado por una ensalada fresca y un postre: flan o mousse de chocolate. 

Vale la pena.

domingo, 30 de junio de 2013

Sopa de lentejas turcas e hinojo

(para 6 amigos con frío)

1 bulbo grueso y turgente de hinojo
1 cebolla grande
300 grs. de lentejas coral
2 zanahorias o un trozo de zapallo 
1 cucharada de curry en pasta
1 cucharadita de barahat
1 cucharadita de caldo en polvo



Saltear la cebolla y el hinojo cortados bien finitos. Agregar la zanahoria o el zapallo del mismo modo, revolviendo ocasionalmente (no importa si se pega). Agregar agua hasta cubrir, e incorporar el baharat, el caldo y el curry y salpimentar, bajar el fuego hasta reducir y que se cuezan los vegetales. Luego, agregar las lentejas, cubrir con el agua necesaria y cocinar 15 minutos. Rectificar la sazón, y procesar o no, de acuerdo a cuan rústica queramos la sopa. 

martes, 25 de junio de 2013

Café 2. MoMA (New York)

Hace unos años, visitando París, quedé gratamente sorprendida por la calidad de la comida del bar del Louvre, en un día de un frío intenso, y haciendo un alto en el recorrido por un Museo increíble pero agotador... una reparadora comida te llena el alma y te da fuerzas para seguir adelante sin parar. 
En esta oportunidad en el MoMA me pasó lo mismo! era un día de frío medio lluvioso en NY, con ráfagas de viento, con esa sensación de desprotección que te genera la isla con los rascacielos inmensos y el gris por todos lados. 
El Café 2, está en el tercer piso, y es uno de los 3 sitios que hay para comer. En concordancia con el edificio del museo, que es como cajas de vidrio blancas apiladas, también es una caja blanca, con grandes ventanales al fondo que dan a un jardín. Una puesta despojada y sencilla marca la sofisticación de esta propuesta.

El servicio, HIPER eficiente, sonriente y en español, fue muy placentero. Cabe destacar, un fenómeno que vi mucho allá y que seguramente nosotros vamos a tardar mucho en incorporar: el fenómeno de las mesas comunales en sitios con un promedio de alrededor de u$s 30. El cual es alto, si lo comparamos con el precio de un menú de comidas rápidas que ronda los u$s 6. Los sitios están casi pegados, en mesas bien largas (de 30 personas aprox.) y se dividen con unas banderitas. Como los sitios no son lo ruidosos que acá, el tema se tolera aunque asombra e intimida. Vestidos de negro riguroso, se ganan la propina, que por buen gusto, allá siempre ronda el 20%.

Pedimos un salmón grillado con vegetales que estaba muy bien, y un paninni de quesos varios que venía acompañado de unas olivas maravillosas. Las sopas, ensaladas y pastas que llegaban a las mesas, se veían deliciosas, aunque las porciones son un poco pequeñas. Una curiosidad: el pan, nos lo cobraron parte, y muy caro: 1,5 el equivalente a un mignon!
En el estado de New York no está permitido servir alcohol antes de las 12 del mediodía, así que eso acabó con nuestro antojo de una picada con quesos y jamones italianos, que rondaba los  u$s 30 también. Un café y a seguir recorriendo este curioso museo.

lunes, 24 de junio de 2013

Barbieri (Río de Janeiro)

Río tiene playas (muchas) tiene el Cristo, tiene el Pan de azúcar, tiene unos atardeceres que cortan el aliento, tiene magia... sonidos, colores y un ritmo que le son propios. Mundialmente famosa, nos regala siempre lindas postales. Se está vistiendo de fiesta por la cercanía del mundial y las olimpíadas.
Aunque claro, la mejor parte de conocer una ciudad es transitar los sitios que transitan los locales. Ir a su  ritmo, comer sus comidas divertirse en sus bares, ver de que viene la mano de verdad. En el Barrio de Lapa, está la movida más grande para locales: muchos pubs, mucha movida, gente por todos lados, diversión, baldes llenos de hielo y cerveza, música en vivo, carritos de Caipis. Un cierto aire bohemio que se mezcla con los edificios históricos y con los Arcos iluminados de noche. Un sitio lleno de atractivo, al que vale la pena ir una nochecita aunque está lejos de las playas típicas que transitan turistas que se ponen negros de día al sol y caen derretidos en las camas a la noche.


Hacia allá nos dirigimos a comer en un restaurant super conocido, que en otra época era peluquería y barbería para hombres. Abierto hacia la vereda, está siempre lleno y decorado con el estilo típico de esos negocios, con algunas sillas antiguas de barbería, con buena música, con cuadros de famosos con bigote. 

Pedimos cerveza(s) y el plato de picanha que sale acompañado de farofa, arroz (se puede elegir entre varias maneras de prepararlo, nosotros elegimos el de brócoli y estaba muy bueno) papas fritas. Nos llamó la atención que nada de todo eso era verde, así que pedimos aparte una ensalada de lechuga y tomate que nos salió más cara en proporción que toda la comida... Toda la comida rica, el plato era para 2 o 3 y gastamos alrededor de u$s 60.

Vale la pena el paseíto hasta la plaza y coronar la noche con una caipirinha recién hecha. 

viernes, 21 de junio de 2013

Rice to Rich (New York)

Antes de mi viaje, había estado buscando información por varias vías, entre ellas... cocineros famosos. Vi todos los capítulos de "Máximo en New York" y así descubrí este rincón que queda en el triángulo entre el Soho, Little Italy y Chinatown. El lugar es chiquito, pero tiene toda toda toda la onda. Decoración futurista, granos de arroz que parecen volar hacia nosotros y algunas "bromas" empezando por el nombre. Fuimos un día de semana a la noche, casi cuando cerraban y estaba lleno, con gente que llegaba en taxi especialmente hasta el local.


La propuesta es muy interesante, se trata de un mono producto (el arroz) cocinado como pudding... esto es: cremoso, casi a punto de deshacerse, con diferentes cremas y saborizantes. Simple. Concreto y genial. Y no se imaginen que se parece para nada al arroz con leche que conocemos... no no! es casi como como... como una pasta o algo así, cremoso y delicioso, hasta para los que no nos gusta!


En el local venden de todo, cucharitas, remeras, bolsos térmicos, envases, tuppers... con diseño canchero, el merchandising abunda... pero es que se puede hacer tanto con tan poco? pues parece que sí! Se parece a una heladería, con los sabores refrigerados y diferentes envases para llevarlo, desde el individual, hasta el de kilo (lo llevarán a las casas como nosotros el kilo de Persicco?) pasando por el de 3 gustos... hay toppings para ponerle y 3 mesitas cancheras para comerlo ahí mismo, no es barato (el más chiquitito $4,75) pero vale la pena probarlo!

miércoles, 19 de junio de 2013

Carrotcake


-100 gr. nueces  
-200 grs. de pasas de uva sin semilla
-340 gr. zanahorias sin piel
-260 gr. harina
-1 cta. bicarbonato
-2 ctas. levadura tipo royal
1/2 cta. sal
-2 ctas. canela
 
-1 cucharadita de jengibre  
-1 cucharadita de cardamomo
-4 huevos grandes
-250 gr. azúcar
-240 gr. aceite girasol
-1 cta. vainilla
-pizca de nuez moscada, (opcional)

 
Rallar las zanahorias lo mas finas posible. Tamizar ingredientes secos. En otro bol batir los huevos con el azúcar, agregar el aceite y los secos con movimientos envolventes. Luego incorporar la zanahoria, las nueces picadas  y las pasas. 

Hornear a 180° hasta que hundiendo un pincho en el centro salga limpio. 

Una vez fría, decorar por fuera con una crema formada por 300 grs de queso Finlandia + 50 grs. de manteca pomada + 5 gotas de jugo de limón + el azúcar impalpable que tome.

Nota: también puede usarse esta mezcla para preparar cupcakes!