En una esquina preciosa (el primer sitio donde estuvo La Dorita) y en diagonal a otra La Dorita, está este sitio de pescados y mariscos con estética marina tirando a marplatense, sillas de playa pintadas de celeste, un piso hecho de pedacitos de mosaico y lobitos marinos y faritos por doquier. Las lámparas son cestas de pesca y del techo penden pescaditos de madera, TODO absolutamente ADORABLE! En este veranito, no olvidar la vereda, que está preciosa también.
El servicio está bien, en el estilo de la casa, es proporcionado por jóvenes de zapatillas, remera negra y delantal largo, de esos que le dicen "chicos" a todo el mundo, pero son simpáticos y no ofenden y sobre todo, son atentos a los requerimientos de los clientes.
Pedimos unas rabas ($65) abundantes, crocantes, sequitas, ricas ricas, que salen con una salsita de tomates frescos, logrando sorprender con los sabores. Unos cornalitos ($43) carnosos y muy bien fritos, muy abundantes también, salen con una salsita desabrida y sospechosamente cremosa. También unas papas bravas (no hay papas fritas... imperdonable..... pero la cocina es chica y sospecho que no entra otra freidora) que salen con cáscara y 2 salsitas, la típica picantona y una parecida a un alioli ($36). No llegamos al postre, pues todas las porciones son tan generosas, que nos quedó resto en todas.
Algo para mejorar: la cocina camino a los baños, se ve y es desprolija y no demasiado atractiva. Cerrar o aprolijar.
Algo para destacar: el baño es chiquitito pero le dieron unos toques que quedan bien.
Mi puntaje: 8
Humbold 1905
Que bueno.. recuerdo que hace un tiempo, por ahi años, le pegaste duro a la Dorita.. habran mejorado? Me dieron ganas de probar...
ResponderBorrarsaludos!