
No quiero dejar de destacar que con la apella te traen queso rallado... en un descartable mini mini... El servicio tiene tooooodooooo su capítulo aparte: en cuanto llegamos a una mesa de 15 (factura total de $1270) y vieron que 5 de los 15 eran niños ,empezaron los problemas "señora agárrelo, que los platos vienen calientes" y otros mimos y destratos fueron constantes... Los mozos (de los de antes, son unos déspotas maleducados) -me puede traer hielo? -hay en la otra punta, pídaselo a su pariente (!?!?!) -que trae la salsa cual? -le traigo la carta y usted se fija (en la carta no figuran los ingredientes, quiero que lo sepan)
Pedimos de entrada la ronda de tapas ($28 vergonzosa selección de rejuntes) y rabas ($27, impecables, hay que decirlo) paella ($100 para 2, pobretona, desabrida y seca), lenguado al roquefort y al verdeo (aprox. $55 que si no fuera por las papitas macdonaleras, estaba muy bien) conejo en cazuela ($40 salado, seco, recocido y con cierto inexplicable tufillo a chancho rancio) y otros platos que por lógica de mesa grande, no llegué a probar ni a adivinar. Los postres son buenos, correcto panqueque de manzanas ($28) copa de frutos rojos ($25 en una copa flaute incómoda y chorreante) y sambayón ($19 no tuve el gusto de probarlo).
Para no volver, porque no encontrará ni una pizca de lo que fue a buscar.
Mi puntaje: 5.5
Venezuela y San José
Con sólo ver las 3 cuadras de cola que se forman la semana antes de Navidad para comprar los pan dulces, y cómo maltratan a la gente que espera, me queda claro cuánta razón tiene la cocinera, como siempre.
ResponderBorrarSaludos