lunes, 7 de octubre de 2013

La Rosa Naútica

Así como en el cine se dice que  "Segundas partes nunca fueron buenas" parece que la frase se aplica también a los trasplantes de restaurants. Pasó con "Astrid y Gastón" con su pobre desempeño de molduras de telgopor. Vimos también desembarcar a Sagardi con mucho ruido y pocas nueces  y el caso que nos ocupa hoy... La Rosa Náutica.

El restaurant es grande, luminoso, bien ambientado, salvo por una barra en el lateral izquierdo con un montón de chucherías y porquerías amontonadas, que no tiene ningún sentido y afea el conjunto final. Tienen una linda terraza y algunas mesas más lindas que otras, aunque los mantelitos tejidos al crochet tienen marcas de vaya uno a saber que comensal, desde antes de pedir el agua mineral... 

El servicio es antipático, desde la recepcionista con el "tienen reserva?" ridículo el mediodía de un miércoles y con el salón a media máquina. Esa cosa de no dejar al cliente estar cómodo y marcarle el paso es un muy mal vicio de estas chiquitas anoréxicas aspirantes a modelos, que necesitan justificar el sueldo. Seguimos con el camarero, al que no se le pudo extraer una sonrisa en toda la comida, otro que nos maltrató y nos ninguneó todo lo que pude, hasta q lo llamé levantando el tono con un "DISCULPAME"  que lo trajo rojo como un tomate, por fin a la mesa... y claro! Eramos los únicos locales.. será que nuestra plata no vale lo mismo que las propinas extranjeras? jajajaja. La cuchara la puso al revés para el postre, el agua la servia con la fuerza del volcán Vesubio, y ni una vez se ocupo de las servilletas que por demasiado almidonadas, iban a dar al suelo.


La panera tiene unos pancitos morochos, que parecen de leche, medio dulzones muy interesantes y unos blancos del montón, acompaña un trío compuesto por manteca, una especie de mousse de salmón y algo indescriptible por vista, olfato y gusto.
Probamos el tiradito "Rosa nautica" de pescado blanco y salmón rosado (aproximandamente $135) marinado en mandarina. Excesivamente ácido, ensopado y difícil de tragar, aunque ambos pescados estaban excelentes y frescos. También el risotto de camarones (aprox. $160) que salió en menos de 20 minutos... y que se puede esperar en esos casos? arroz marcado, gusto artificial y gruesas virutas de queso parmesano que no aportaban nada a un plato que por definición debería haber sido cremoso y sutil, coronado por 3 langostinos, hacían bulto unos corazones de alcaucil. Por último, el postre: natilla catalana (alrededor de $50) nada especial y fría a pesar de estar quemada... .tanto cuesta hacer esas cosas a la minute? El café buenisimo... 

Mi puntaje: 6

Alicia Moreau de Justo al 200 

1 comentario:

  1. Muy buena critica,super completa,con varios defectos comunes a este tipo de restaurants!

    atentamente

    commendatore

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