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¿En qué reino, en qué siglo, bajo qué silenciosa conjunción de los astros, en qué secreto día que el mármol no ha salvado, surgió la valerosa y singular idea de inventar la alegría? Con otoños de oro la inventaron. El vino fluye rojo a lo largo de las generaciones como el río del tiempo y en el arduo camino nos prodiga su música, su fuego y sus leones. En la noche del júbilo o en la jornada adversa exalta la alegría o mitiga el espanto y el ditirambo nuevo que este día le canto otrora lo cantaron el árabe y el persa. Vino, enséñame el arte de ver mi propia historia como si ésta ya fuera ceniza en la memoria.
Jorge Luis Borges
Ya llevaba más de 5 años, en la esperanza de alguna vez, por hacer los 70 km. que nos separan de la ciudad de Campana, para ir a conocer el restaurant de Pedro Picciau, especializado en cocina de la región sarda, multipremiado, con decenas de notas en revistas y recomendados varios que cuelgan enmarcados de las paredes. Es restó recomendado con una estrella Lan Chile, es ganador del premio "Lugares" es un infaltable en los recomendados de Alicia Delgado...
La decoración de entre tradicional y modernosa, con espacios que no terminan de armonizar totalmente entre si, como todo aquello que va creciendo con el tiempo y adosando diferentes locaciones. Desde una barra donde el hermano del dueño almuerza mientras adiciona y charla con los clientes habitués, hasta baños ultramodernos... desde la nonna que se pasea a la vista y amasa, hasta extrañas esculturas...
El servicio se ve desbordado por el público del mediodía, que proviene casi en su totalidad de turistas o ejecutivos de Siderca y demás plantas industriales de mucho prestigio de la zona. Los fines de semana, propios y ajenos se agolpan durante horas para ocupar una mesa.
La comida es sencilla, casera, sin estridencias, con repetición de ingredientes en la mayoría de los platos, figura el plato emblema con el que el patrón ganó el festival de cocina de Cerdeña, unos tortelloni a la manteca. Hay una honestidad que se traduce en cada detalle... y eso se valora.
La carta no es larga, pero si tiene un apartado para cada tipo de comida, todo es tradicional, todo es casero. La panera podría (y debería) ser más interesante que simples rodajas de pan blanco, lo mismo que la tostada apenas untada con aceite de oliva y las 2 aceitunas por comensal que integran el cubierto ($5). Probamos un carpaccio exquisito, fresquísimo, con el aderezo justo, con los sabores en armonía, liviano y tentador ($22). Los sorrentinos de ricotta, muzzarella y jamón con crema de hongos ($27) y los canelones de verdura y ricotta con salsa blanca y filetto ($26) etéreos, delicados, totalmente equilibrados. De postre el flan casero a la naranja ($12) cerró muy bien el conjunto. Un riquísimo café Lavazza ($6) coronó un mediodía distinto.
Es bueno, todo es rico... de todos modos me queda la duda, de si la leyenda no creció desmesurada, como aquellas del boca a boca y el snobismo... no justifica 150 km. en viaje exclusivo, pero corona bien un paseo por esos lares. Hay rotisería y fábrica de pastas en la esquina, y shop de productos italianos como pastas De Cecco y aceites itálicos.
Cuenta con una cava con mesa exclusiva.
Mi puntaje: 8,5
Dellepiane y Berutti, Campana.
Un libro exquisito, de tapas duras, con marcador de raso rojo, con un papel que es un lujo para acariciar. Fotos impresionantes.
Va hilando la vida de 10 cocineros soberbios y magníficos, con sus recetas y sus pareceres. Es un libro que Mezcla lo periodístico, con lo gastronómico.
Nos cuenta la historia de Carme Ruscalleda (Sant Pau), Ferrán Adriá (El Bulli), Joan Roca (El celler del Can Roca), Santi Santamaría (El racó de can Fabes) y otros.
Es un libro intimista, sobre artistas, sobre creadores, sobre decisiones tomadas, sobre la llegada por diferentes medios de cada uno de estos genios a la cocina.
Para tenerlo, quererlo y disfrutarlo.
Precio aprox. en librerías: $300
El lugar es precioso, una casa reciclada en varios niveles, desde el sótano hasta el entrepiso, con baños cancheros, pinturas a mano en las paredes que continúan en las mesas, mucha onda y muy tranquilo.
El servicio es errático, con pocas ganas... de subir y bajar escaleras, hubo que pedirles que confirmaran el varietal del vino por copa... La panera es interesante, con variedades caseras (algunos panes poco levados) y un quesito blanco... menos mal que es abundante, pues la entrada tardó 45´... unas tostaditas con queso de cabra y tomates secos y unas rodajitas de aceituna... 3 tostaditas tamaño baguette... un poco caro a $17. Con los principales no tuvimos más suerte, pues tardaron 50´la bondiola de supuesto jabalí ($37) llegó chamuscada y con una guarnición de batatas en rodajas... SIN SALSA... lo cual la hacía intragable, tuvimos q pedir una salsa criolla (la opción de esperar otros 50´era incontemplable). El lomo de cordero envuelto en masa phila es sabroso, pero la masa no estaba todo lo crocante que era de desear, con guarnición de canasta de queso y hongos (que lejos de ser patagónicos como se anunciaba, eran champignones ramplones, aunque sabrosos) a $49. El postre: un húmedo de chocolate ($21) estaba muy rico, menos mal, pues al café le faltaba cuerpo. Las porciones son minúsculas y desangeladas. La carta es muy corta.
Definitivamente no alcanza con un buen marketing y lindas leyendas en las paredes...
Absolutamente NO recomendable... la relación precio calidad, no resiste análisis. Pueden arruinarte una noche que tenías bien planeada.
Mi puntaje: 6,5
Balcarce 958 4300-6454
1 kilo de habitas
250 grs. de panceta
3 cebollas de verdeo
Aceite de oliva c/n
Sal
pimienta
Sacar las habas de sus vainas, y sumergir en agua hirviendo con mucha sal, durante 30 segundos, retirar y colocar en un bol con agua helada (con hielo de ser posible) dejarlas hasta que se enfríen por completo. Sacarlas y pelarlas. Cortar la panceta en cubitos y dorar en una sartén antiadherente, agregar las habitas y la cebolla de verdeo, sartear, salpimentar y servir, con un hilo de aceite de oliva.
Para acompañar todo tipo de carnes rojas.
Desde siempre en los recomendados de Alicia Delgado, no es un dato menor. Nos aventuramos en microcentro al quinto piso de un edificio que de afuera no dice absolutamente nada, y que es el Consulado de Suecia en nuestro país. Cuando el ascensor abre sus puertas, es inusual la cantidad de luz que se percibe, al doblar levemente a la derecha, vemos el salón, super amplio, bañado de luz, con mesas grandes bien separadas entre si, música funcional, poca gente y de aspecto más que tranquilo. Lo que nos augura un almuerzo por demás plácido. La mantelería, parece estrenarse en el preciso instante en que uno llega, de tan impoluta, las camareras transmiten paz, todo está absolutamente en armonía.
EL menú de mediodía, a $35, incluye una bebida un principal y un postre o café (que se ofrecerá descafeinada, fuerte o medio y llegará a la mesa acompañado de unos cuadritos de budín muy sabrosos). Pedimos los 2 platos del día: tierna bondiola con cuadritos de zapallo y zócalo de papa, salpicado por hojas de rúcula baby y bife de chorizo (no nos preguntaron el punto de cocción... ERROR!) acompañado de una ensalada de hojas verdes muy crocantes y bastoncitos de remolacha y zanahoria. Para darnos el gusto nórdico, pedimos de entrada una degustación de lachas a $22 : un delicadísimo equilibrio de preparaciones en toda la gama de posibilidades, en ensaladita con manzana y remolacha, en almíbar, con salsa de eneldo... acompañado del pan de nuez y pasas, una maravilla. También ricas galletitas con semillitas de kümel. Las entradas rondan los $25, los principales los $35 y los postres los $20. Hay smort.
Una propuesta de mucha calidad y calidez.
Mi puntaje : 8
Tacuarí 147, quinto piso. Abren solo al mediodía salvo el segundo jueves de cada mes que organizan buffet nórdico por la noche.
Hay una cantidad de comidas, que ha caído en desgracia, ya sea por su valor calórico, por las largas horas que demanda prepararlas, porque tienen mala prensa o porque son kirsch...
Propongo que hagamos una lista, y las comentemos entre todos!
Acá van las mías:
Mondongo: calórico, asqueroso para la mitad de la humanidad
Lupines: quién sabe prepararlos en el 2008?
Puchero de chancho: insumos que solo se consiguen en Constitución... pero quién se aventura sin temer por su vida por esos lares?
Cima rellena: barroquismo puro, tan en deshuso como su primo hermano el matambre.
Fideos la fierrito: creo que todas las amasadoras nos miran desde el cielo.
Torrejas: doppo morire!
Cabellos de Ángel: !La Gran Córdoba" sigue haciéndolos... pero, no tienen gustos y están pasados de moda, al igual que sus compañeras de decoración, las cerezas al marrasquino.
Ciruelas envueltas en panceta: Gloria de los lunchs de los ´70, sospecho que por los costos han ido desapareciendo.
Suprema a la Kiev: pesada como vaca en brazos.
Bizcochuelos de 12 huevos: solo en las fotos de las ediciones de Doña Petrona.
Tocinitos del cielo: enemigos de la salud.
Hígado en todas sus formas: iaccc!
Churros: quién se atreve fuera de la playa?
Zapallitos rellenos. tortura de niños.
Niños envueltos: que era ese engendro? (de chica le tenía terror al nombre!)
Acá los dejo... espero que aporten! ;)
Una esquina en Caballito, con asador criollo, bien puesta y simpática... hasta que te acercás a la puerta y te topás con el vidrio pintado con la siguiente leyenda "no tenemos teléfono, no tenemos delivery, no se permiten carritos de bebé, no se permite reservar la mesa hasta que todos estén sentados, nuestros mozos no son profesionales, no abra la puerta, espere a ser atendido, no operamos con tarjetas de crédito, ni de débito ni tickets.... " NO, NO Y NO!!! parece ser el lema del lugar...
Así y todo, nos aventuramos a entrar, para vivir la experiencia... nos iríamos apaleados por los mozos?
El lugar es simpático, con mesitas cancheras, y gueridoncitos, lindas cortinitas y puesta campera y un gran sulky en el entrepiso. La extracción es una calamidad, y te vas con el olor a toooodoooo lo que se cocine.
El servicio, que es de lo más criticado por allí, fue correctísimo, amable, ofreciendo chimichurri, por ejemplo y atento a los puntos de cocción pedidos y a los aderezos. Fuimos temprano y lógicamente, se pueden tomar más tiempo en esas circunstancias.
Los precios están muy bien, salvo el servicio de mesa, que es para mayores y menores $5 y consta de : NADA, ni manteca, ni queso untable, ni empanadita de cortesía... Pedimos una picadita de achuras ($9) correcta, tanto en cantidad como en variedad y temperatura, una provoleta ($8) que estaba sin pelar pero era sabrosa. Una ensalada mixta de radicheta muy fresca y abundante $7. Matambrito tiernizado (un manjar) $12 y unas papas fritas, riquisimas, doraditas, finitas, crocantes y en una platina muy generosa $7. De la carta también: lechón, chivito o cordero $18, pamplonas con papas fritas $19, postres clásicos y entradas caseras.
Para estar en Caballito, cierra.
Mi puntaje: 7
Pedro Goyena 300 (teléfono no tienen y no serviria de nada, a juzgar por la leyenda q nos recibe)
... los quesos podridos son para épocas de guerra, la comida china para los que no pueden comer carne, las comidas del norte para los norteños, la comida agridulce? ah no! no mezclo comida con postre! Los hongos.. .seguro son todos venenosos, lo crudo? es para los perros! prefiero mi carne color suela... y asi, todo tipo de comentarios...
Cerrados? pues sí! Cómo quieren que les digamos a los que ignoran sistemáticamente la cultura que trae la gastronomía de cada sitio? Los que rechazan las evoluciones de la cocina? Cada plato griego, marroquí, peruano o de donde sea, trae dentro de si parte de la evolución de la historia de los pueblos, comprendemos el por que de las cosas, conociendo a fondo los ingredientes queu componen las comidas típicas de cada lugar. En un plato pueden resumirse los pesares y las alegrías de un pueblo. Las tradiciones que pasan de generación en generación, nunca dejan de lado un espacio importantísimoue para la cocina.
Son los que en China, en Córdoba, en Montevideo, en Paris o en el Congo comen en Mc Donald´s, comida de plástico, totalmente estandarizada, y desprecian las comidas típicas... en Italia dirán: no hay pizza como la de "Güerrin", en España: la paella de "Plaza mayor" es mejor... y asi... increíble? SI SI! pero real...
Como en el monólogo de Pinti "camone per la nena..." ignorando la cultura, los sabores y haciendo los marisabidillas de todo...
Porque puedo aceptar, como no, que a alguien algo no le guste, que le de "cosa" y rechazo... tengo un amigo que de solo ver el color de la remolacha, se descompone... pero le entra absolutamente a todo lo demás! Bien por él! El tema, lo molesto, es lo que no prueban... que dicen "no me gusta" sin tomarse el trabajo de ver si eso es cierto...
Tengo problemas con esa gente que se niega a probar, que se resisten a ampliar el paladar y queue expresan como una verdad absoluta q "no hay milanesas como la de la vieja" o "la mejor comida del mundo es el asadito de los domingos y dejate de jorobar". A que se deberá esa incapacidad para ser flexibles y probar? lo más que les puede pasar, es que no les guste...
En el primer piso de la asociación armenia en Buenos Aires, se encuentra este restaurant, donde por supuesto reina la comida típica. La puesta es de los 70´y nunca más se renovó y nadie espera que lo haga. Mesas con manteles blancos y sobremantel, cubiertos standart, sillas cómodas con respaldo y asiento forrado en cuerina verde, y mozos que saben a fondo la carta, cosa que se agradece y mucho.
El lugar cuenta con un show de bailes típicos a cargo de una mujer y 2 hombres, que despliegan con simpatía las danzas de la tierra de sus ancestros.
Hay opciones de menú a $60, $65, $70 y $95, donde siempre son 3 entradas elegidas de la carta, un principal, un postre y un café, que puede ser a la turca, con mucha borra... un lector a la derecha por favor!! Lo que cambia es la 1/2 botella de vino, que será Uxmal, o Álamos en las primeras 2 opciones, o líneas más sofisticadas, siempre dentro de la bodega Catena Zapata.
Eramos 4, pedimos todas las opciones de entrada para compartir (Hummus, ensalada Belén, Keppe crudo, hojas de parra, queso armenio, aceitunas marinadas, falafel, Tabouleh, etc.) muy rico, con pan árabe calentito, es divertido y comunitario ir descubriendo los sabores. Traen pimienta y ají molido aparte y un aceite de oliva que deberían mejorar.
De principales: brochette de cordero (tierno, jugoso y bien marinado) acompañado de arroz pilaf y vegetales asados, brochette tradicional, también muy jugoso y envuelto en un wrap que no le aporta demasiado y un pastel de quesos, en masa phila con sésamo, francamente delicioso, aunque a tanta contundencia habría que acompañarla con algo fresco. De postre, copa Erevan (helado de americana con frambuesas), copa Armenia (helado de chocolate, con salsa de café y granitos crocantes) y Baklavá, 2 minúsuclos rombitos, de excelente sabor.
También comida a la carta, precios accesibles, descuentos de club La Nación los días de semana.
Mi puntaje: 7,5
Armenia 1366, reservas se imponen los sábados 4776-2500