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domingo, 6 de julio de 2014

Sottovocce

De los restaurants italianos... desconfío en general. Y me pregunto por que en un país como Argentina, cuyas olas inmigratorias mayoritarias fueron italianas, no hay lugares realmente a la medida de lo italiano, de la comida sencilla, de la cocina de producto. Cada vez que tenemos que ir a uno, por la causa que sea (una comida de trabajo en este caso) SUFRO. Y me preparo... y busco, y pido consejo. Siempre los resultados son magros.

Optamos por la sucursal de Puerto Madero, porque todos los comentarios indicaban que en el de Libertador, las mesas estaban muy juntas. Llegamos a salón vacío... Pero increíblemente al rato, no cabía un alfiler. Y aunque la ubicación es turística el público es local y añoso. MUY. 
Nada especial en la puesta de las mesas. Ni en el uniforme de los camareros. NADA. Nada especial en la panera que justificara los $28 del cubierto (una bandejita con 4 o 5 porotos, unos trocitos de pollo en escabeche y unas lonchitas miserables de zuchinnis) el pan cortado en rodajitas (símbolo de la austeridad si los hay). 
Eso sí. El servicio es... cofianzudo? algo así. Ampuloso y hasta hortera, como dirían los españoles, a los conocidos los palmetean en la espalda y a las mujeres les besan las manos y a los que no... los (nos) ningunean y los (nos) tutean sin que hayamos ido juntos a la primaria.... a mis 38 años, me encuentro con un maitre que sin ponerse colorado me dice mirándome a los ojos socarrón "si no te gusta el puré, te lo cambio por un arroz" . En fin... así venía la cosa. 
Cabe destacar, que este trato "cantinesco" es PROPIO PROPIO de restaurant italiano. Mi Dios....
Por más que pedimos 2 veces y a diferentes personas (incluído mi presunto compañero de primaria) otra porción de pan de pizza... no tuvimos resultados.

Pedimos 2 entradas: berenjenas a la parmesana ($115) 3 rodajas muy sabrosas, bien sazonadas y humeantes. Y un carpaccio ($154) escaso, sin demasiado sabor, acompañado por algo de rúcula y (HORROR) lechuga criolla... del queso parmesano solo la sombra. 
A los principales: 1/2 porción de fusilli sottovocce ($90) con concassé de tomate, alcaparras y olivas negras. Un lenguado ($160) oooooooooooooootra vez con alcaparras y concassé de tomate acompañado con unos vegetales medio tristones. También unos sesos ($132) que aunque son una entrada, cumplen como principal. Salen con.... adivinen! adivinen! SI! concassé de tomate alcaparras y olivas negras! también con unas mil hojas de papas encharcada en manteca. 
Postres todos clásicos: panqueques de dulce de leche ($90) 2 triangulitos miserables. Tarta de manzanas con helado ($101) seca la tarta, flojo el helado. Un té de Tealosophy fue mi mejor elección ($35) pero el agua estaba hervida... una pena.

Sin dudas tiene su público. Sin dudas hay gustos para todo. Sin dudas la materia prima es muy buena. Sin duda en unos años cuando la mayoría de sus octogenarios clientes se muden de barrio, van a cerrar sus puertas.

Mi puntaje: 7

Precio promedio por persona: $500

Alicia Moreau de Justo 176. Conviene reservar.

jueves, 12 de junio de 2014

Mineral

"Comida rápida de alta calidad" Así se definen, así se percibe.

En un cubo lleno de luz, todo vidrio blanco y minimalismo. Así se ve y se siente este restó de raíces francesas, muy de comida al paso y al mediodía. Vajilla blanca, corrección.  Un servicio ágil, donde el sistema es: elegís de una vitrina, sandwichs, wraps, ensaladas, quiches y pastelería. Una bebida, pagás y te lo arman... para comer en el local o para llevar. Mesas comunitarias, y una comunitaria y alta, muy simpática. No te quedés mucho, porque te vas a sentir echado...

Pedimos una ensalada con base de verdes, rabanitos en trozos, avellanas tostadas, calabaza a la plancha, berenjenas y escamas de parmesano ($45) muy buena y novedosa. El aderezo ya está armado y te lo ponen en mini descartables. Tienen el buen tino de servir unas rodajas de pan casero con este plato. También probamos el sándwich de pastrón y pepinitos ($48) que no convenció. Si bien el pan es bueno, no es el adecuado para esta carne, es más gruesa la loncha de pepino que la de carne y la abundancia de mostaza tapa el sabor del pastrón... que necesidad de subirse a algo que no va a terminar de funcionar si todo lo demás sale bien? 

Capítulo y mención aparte para los jugos caseros, espesos, bien naturales ($22) probamos el de zanahoria y naranja y preferimos el de remolacha y manzana.
Se ve bien los financiers y otras piezas de pastelería típica francesa.

Es probable que para el descenso de las temperaturas, haga falta algo más que unos creppes en carta (alrededor de $50) y una sola de calabaza ($20)

Mi puntaje: 7

Reconquista 757



viernes, 30 de mayo de 2014

Siga la vaca Costanera

Años sin visitar esta cadena y de pronto un domingo estábamos sin programa, ni ganas de prender la parrilla y decidimos volver a ver, de que se trata hoy por hoy, el lugar que lleva más de 10 años con extensas colas en todos sus turnos. 
Visitada por mucho "verde-amarelo" y otros extranjeros, la propuesta y la convocatoria gozan de buena salud. Si bien es cierto que la cantidad de cortes disminuyó, también es cierto q la era Menemista terminó hace rato y estos locales lograron sobrevivir.

El servicio es atento, aunque solo hacen de apoyo, pues es el sistema es autoservice, pero nunca falta nada de lo que se pide, se retiran los platos a tiempo y se ofrece lo necesario en todo momento. Los uniformes están en buenas condiciones, son simpáticos y amables. Y se nota el buen entrenamiento que tienen.

El sistema de la casa sale $175 por adulto con bebida y postre (best. value total) y a eso hay que sumarle que los niños de 3 a 9 años solo abonan $70. Es justo y lógico por lo poco que comen, cosa que no entienden otros propietarios. Si bien no hay animación infantil, siempre levantarse a elegir comida los entretiene.

En la mesa de entradas: ensaladas de todo tipo, simples o compuestas, vegetales frescos y dressings variados. Un par de quesos, jamón crudo y cocido, porotos, waldorf, y una lárga lista de etceteras. También hay puré en un rechaud. Se extrañan las empanadas recién fritas que tenían otrora.
De la parrilla: asada, entraña, vació, matambre... No está de más decir que la carne es grande, pero GRANDE GRANDE. Animales de los que necesitan mucho tiempo de parrilla con grasa amarilla que de no ser apartada minuciosamente hará estallar nuestras arterias en pedazos.  Muy buenos chorizos, morcillas y cortes de cerdo. Todo en un muy buen punto. También chinchulines, riñones y carrés mechados. Infaltable y muy bueno tanto el chimichurri como la salsa criolla.
Para postre: helados de buena calidad, flanes, panqueques y otro clásicos.



Mi puntaje: 7,5

Vaya con tiempo y dispóngase a esperar. 

lunes, 28 de abril de 2014

Perez - H

Les consta que hace meses no actualizo (mil disculpas mis fieles seguidores....!) pero hay situaciones que me hacen salir del escondite y sacarle 2 minutos a un día para compartir con ustedes mi impresión sobre este lugar.

Venía siguiéndolo en Facebook con muchas expectativas, cuando hace poco, leí que abrían otro local, decidí que de todos modos tenía que ir a conocer lo que ahí se cocinaba, que realmente parecía de lo más interesante. Así que hace unos días desembarqué en el local original, chiquitito pero con onda (no tanta como en la página... hummm eso no era buena señal) ...

Empleados malhumorados, nunca son buena señal. En la pared de la izquierda está la lista de hamburguesas, que combinadas con papas o batatas fritas, hacen los combos. Pedimos una con queso y batatas fritas ($36 + $7) y una doble queso y doble bacon ( $45 + $7) me pareció buena idea pedir un té helado de durazno para acompañar mi pedido... primer error! el té sale casi a temperatura ambiente, en un vaso que parece un dedal... es necesaria tanta avaricia cuando es algo hecho en el local ? Sale lo mismo que una gaseosa de lata, pero es intomable $12)

Nos dispusimos a esperar el pedido... el parillero estaba tan desganado que casi le pido disculpas, tardó bastante en darnos unas hamburguesas altas pero insípidas, con un pan que seguramente venía de descongelarse, pues se desmigajaba todo, con unas fetas invisibles de queso cheddar comercial, y unas batatas que hacia rato languidecían bajo el calor de la lámpara.... triste triste el aspecto de la bandeja. Las papas sí salen bien, con cáscara y crocante.
Hay mesas comunitarias con banquetas, con esas servilletitas imposibles de usar, de panchería pero para un producto mucho más grasoso y difícil de encarar. Los condimentos... otro error! de la peor calidad (Fanacoa, mis amigos) arruinan en resultado final de la experiencia.
En la heladera de postres languidecía una chocotorta tan tan seca, que casi me pongo a llorar. 




Conclusión: No alcanza con una buena publicidad, con autobombo y onda en las paredes, con afiches ingeniosos ni con falsas promesas: lo importante es la materia prima y su ejecución. 

Mi puntaje: 6

Defensa 431

lunes, 21 de octubre de 2013

Estilo Campo

Evidentemente orientado al público turístico, este local de Puerto Madero, con los mozos disfrazados de gauchitos (q bajón por favor trabajar de bufón) y con los precios del merchandising en la última hoja del menú (taza con plato, facón y hasta servilleta.... sisi... servilleta! seguro q los turistas mueren por llevarse la servilleta del restaurant jajajaja) tiene una linda decoración, con un espacio razonable entre las mesas y muchas con vista al río.

El servicio me resulto pastoso, camareros cansados en el turno almuerzo no son una buena señal, todo lo hacen a las cansadas, arrastrando los pies. Sirven el agua como una catarata (un vicio de los últimos .tiempos? lo mismo nos pasó en La Rosa Náutica). La panera está bastante bien, con algunos destacados como las barritas de queso, acompañan con un queso blanco untable muy de los 90´s.


Pedimos las mollejas ($90 aprox.) a las q se les notaba DEMASIADO el hervor previo, estaban sabrosas y eran de buena calidad, por lo tanto no merecían tanta crueldad. Una ensalada de berro minúscula cotiza y como! ($66) y ya viene condimentada, ensopada en vinagreta... cuando aprenderán los mozos q medir YO el nivel de aderezo de lo q YO voy a comer? No es un servicio, más bien es un incordio. Tambien la bondiola arrollada q salía de la cocina ($143) . Me hizo acordar muchisimo a aquellos platos de los "PIZZA-CAFÉ" espantosos reflejos de la era menemista. El morroncito, el perejil y la rodaja de limón, de otro tiempo, de uno q no debería volver. Lo único pasable eran las papas cuñas, porq la salsa q en la carta figuraba como Demi-glace era tomatoza y espantosa. Por último un café solo pasable q sale con unos petit fours y una crema catalana correcta ($46) con el plato super decorado con salsa de frambuesas... Les avisan por favor q todo eso afortunadamente quedó en el pasado?

Mi puntaje: 6,5

Conviene reservar, vaya uno a saber por q, suelen tener reservas enormes para eventos.

Alicia Moreau de Justo 1840  4312-4546

lunes, 7 de octubre de 2013

La Rosa Naútica

Así como en el cine se dice que  "Segundas partes nunca fueron buenas" parece que la frase se aplica también a los trasplantes de restaurants. Pasó con "Astrid y Gastón" con su pobre desempeño de molduras de telgopor. Vimos también desembarcar a Sagardi con mucho ruido y pocas nueces  y el caso que nos ocupa hoy... La Rosa Náutica.

El restaurant es grande, luminoso, bien ambientado, salvo por una barra en el lateral izquierdo con un montón de chucherías y porquerías amontonadas, que no tiene ningún sentido y afea el conjunto final. Tienen una linda terraza y algunas mesas más lindas que otras, aunque los mantelitos tejidos al crochet tienen marcas de vaya uno a saber que comensal, desde antes de pedir el agua mineral... 

El servicio es antipático, desde la recepcionista con el "tienen reserva?" ridículo el mediodía de un miércoles y con el salón a media máquina. Esa cosa de no dejar al cliente estar cómodo y marcarle el paso es un muy mal vicio de estas chiquitas anoréxicas aspirantes a modelos, que necesitan justificar el sueldo. Seguimos con el camarero, al que no se le pudo extraer una sonrisa en toda la comida, otro que nos maltrató y nos ninguneó todo lo que pude, hasta q lo llamé levantando el tono con un "DISCULPAME"  que lo trajo rojo como un tomate, por fin a la mesa... y claro! Eramos los únicos locales.. será que nuestra plata no vale lo mismo que las propinas extranjeras? jajajaja. La cuchara la puso al revés para el postre, el agua la servia con la fuerza del volcán Vesubio, y ni una vez se ocupo de las servilletas que por demasiado almidonadas, iban a dar al suelo.


La panera tiene unos pancitos morochos, que parecen de leche, medio dulzones muy interesantes y unos blancos del montón, acompaña un trío compuesto por manteca, una especie de mousse de salmón y algo indescriptible por vista, olfato y gusto.
Probamos el tiradito "Rosa nautica" de pescado blanco y salmón rosado (aproximandamente $135) marinado en mandarina. Excesivamente ácido, ensopado y difícil de tragar, aunque ambos pescados estaban excelentes y frescos. También el risotto de camarones (aprox. $160) que salió en menos de 20 minutos... y que se puede esperar en esos casos? arroz marcado, gusto artificial y gruesas virutas de queso parmesano que no aportaban nada a un plato que por definición debería haber sido cremoso y sutil, coronado por 3 langostinos, hacían bulto unos corazones de alcaucil. Por último, el postre: natilla catalana (alrededor de $50) nada especial y fría a pesar de estar quemada... .tanto cuesta hacer esas cosas a la minute? El café buenisimo... 

Mi puntaje: 6

Alicia Moreau de Justo al 200 

lunes, 19 de agosto de 2013

Café San Juan (La Cantina)

Mucho ruido produjo en el sector la apertura de esta segunda casa de Leandro Cristóbal. Mucho programa alegórico, mucho piripipí.... Justo es decir que el Café quedaba chiquitito ya para tanta fama y era necesaria una expansión, ya que el programa se ve en toda latinoamérica y recibe turistas permanentemente además de los locales que peregrinan hasta este sitio, para ver a Lele en acción.

El lugar es super agradable, luminoso, grande, con una mesa al fondo comunitaria que emula las "tables du chef", que se ubican dentro de las cocinas en Francia. Replicando el modelo del café, hay una cocina a la vista con banquetas en la barra. Todo está puesto de un modo más moderno y arreglado y tienen carta en lugar de las tradicionales pizarras.

Y acá y muy a pesar, empiezan los problemas. El servicio! nos ninguneó permanentemente. No se preocupó de satisfacer nuestros pedidos, ninguno de los 2 camareros nos sonrió en ningún momento. Me pusieron delante una fuente Lafont hirviendo sin ninguna advertencia (todavía tengo la marca de la quemadura en la muñeca izquierda) Mucha cara de culo para un viernes al mediodía. Claro, había otras mesas llenas de fotógrafos, de gente que iba a engordar la fama del lugar y nosotros eramos simples clientes. Extrañé muchísimo a los mozos del café. 

La panera, dio un vuelco, y después de comer panes ácidos durante años con aceitunas, de pronto llegó una panera con 4 o 5 variedades divinas de panes, con una focaccia aromática hasta la locura, un pan de molde integral soñado y un pan blanco genial. No recuerdo si hay algo para acompañarlo. Pero no es lo más importante. Pedimos una entrada de vegetales ($66) nada del otro del mundo, unas rodajas de zapallo, unas rodajitas de zanahoria, unos verdes plimplum, nada demasiado especial. También pedimos la trucha entera... uff! nunca había pedido un plato de pescado en el Café tan... falto de redondeo ($135) las batatas que lo acompañan estaban casi deshechas de pasadas de cocción, los hinojos del fondo tristes y mustios, el sabor discreto y la incomodidad de comer en una fuente de horno, directamente es inadmisible. Y llegando a lo peor que nos pasó en ese almuerzo de locos... el postre! pedimos una tarta de chocolate blanca y arándanos ($69, si! leyeron bien! sesenta y nueve pesos argentinos) que fue directamente incomible. Si bien la masa era correcta, el relleno era espantoso y los arándanos estaban pasados. LO JURO, palabra de cocinera.

Solo tengo para decir, que Leandro estaba en la cocina, como todas las veces que a lo largo de los años fui a comer a sus restaurants, pero esta vez más pendiente de sacarse fotos y hacer show que de cocinar. Los precios treparon hasta la locura (hay platos que rondan los $180) la atención decayó por completo, la excesiva fama, a veces, hace mal. Los que lo seguimos hace 8 años como mínimo, lamentamos que se haya olvidado que un tiempo donde íbamos por la comida y porque el servicio era cordial y empeñoso.

Mi puntaje: 5


Chile al 400.

domingo, 16 de junio de 2013

Guarda la Vieja

Si hay algo realmente malo con el hecho de ir al cine al Abasto es su patio de comidas, feo, lleno de gente, con las mesas sucias y gente cada vez más maleducada... El jueves fui con Diego a ver "Nada es lo que parece" y evidentemente él, ya había solucionado el problema, y me llevó a este lugar a escasas 3 cuadras del caos. Es una linda y amplia esquina, con ventanas antiguas, ladrillos a la vista de los antiguos en serio y techo en forma de bobedilla, decorando las paredes hay unas pinturas super interesantes. Buena música, mucha gente, ambiente relajado, el tema prometía...

El servicio, a cargo de chicas con un aspecto super hippie (pelos locos, narices de payaso y pantalones babucha) es buenísimo! son amables, eficientes, todo llega rápido y atienden a los pedidos de hielo, más pan, sal o lo que sea. Muy grato a decir verdad, hoy en día, en que la mayoría de los camareros te ignoran olímpicamente  Acá todo sale acompañado de sonrisas.

Pedimos un vacío al horno con ensalada ($53) 4 trozos grandes, tiernísimos, cocidos en vino tinto, con una mixta bien fresca. Tambien unos panzottis con salsa rosa ($48) excelentes, caserísimos, con un relleno de espinaca que se veía al corte, la salsa podría ser mejor, pero no era grave. Como me gustó tanto, volví anoche después de otro cine y pedimos una picada especial ($90 para 2) un poco despareja pero abundante; trae jamón , queso, aceitunas, berenjenas, papas fritas, algunas rabas, batatas fritas, boconccinos, tomates secos, bastoncitos de muzzarella y (acá el detalle que marca la diferencia) espuma de alioli, untuosa y rica. 

No cobran cubierto, el pan casero está genial, la pastita para untar está buena, los baños limpisimos y bien provistos de todo lo necesario, el maní de la cerveza está buenisimo... y te dan chupetines con la cuenta. querés algo más?

Mi puntaje: 8

Guardia Vieja y Billinghurst

sábado, 8 de junio de 2013

Pinuccio e figli

En la esquina de Chile y Pasco, hace añares, funciona esta cantina italiana con sucursal en Palermo. Típica, mantelitos a cuadros, un poco de descuido en las paredes, clientela asidua (se nota, porque saludan a todos con besos ) y bastante grande, es de una familia con una dilatada historia dentro de la gastronomía. Pinuccio tuvo durante años su negocio en Chile y Tacuarí, con una modalidad muy parecida, y ahora los hijos lo homenajean con fotos en blanco y negro en el menú y las mismas buenas materias primas.

El servicio no es profesional, pero es esforzado, atento, sonriente, y te ganan con las buenas maneras y las explicaciones llanas. Realmente se esfuerzan en lograr el objetivo. Vestidos de negro con el logo de la empresa bordado, van y vienen de forma despareja, pero poniendo todo de sí, no se puede pedir mucho más. Aunque la cuenta tarde más de lo debido, aunque los platos lleguen a destiempo "porque le pusieron mal la salsa, vio?" están disculpados. De hecho, son ellos mismos los que le recuerdan al cliente q si tienen Club La Nación o 365 el descuento es del 20%

La comida se inicia inevitablemente con la mesa de entradas ($210 el kilo, cada plato pesa alrededor de 300 grs.) y si se adivina el peso en la balanza... el plato es sin cargo! (vieja tradición de Pinuccio) hay de todo: pulpo, fiambres, quesos, mariscos varios, preparaciones, buñuelitos, mini muffins de brocolli, vitel toné en fin! un antipasto donde faltan ni los morrones ni el carpaccio y pasa por los huevitos rellenos y la mejor capresse... tentaciones por doquier! La panera no es variada pero las rosquedas amasadas con aceite que llegan calentitas a la mesa valen la pena. Pedimos también cintas papardelles con bolognesa ($65) muy abundantes ricos y con una salsa suave y un pollo provenzal apenas correcto, sin una gota de salsa y en el límite de la cocción donde ya no es peligroso para la salud pero cuesta cortarlo ($60).

La cuenta viene con Limoncello casero (con pulpa) y redondea unos $100 por persona con un vino discreto.

Mi puntaje: 7

Chile y Pasco, conviene reservar, su público fiel lo visita con frecuencia.

Las Cholas

Una fórmula que funciona se repite hasta el infinito, se masifica, se cosifica y el resultado... es un combo difícil de tolerar para el cliente que sabe mínimamente comer. Parece que poner de moda un sitio y llenarlo les alcanza a muchos empresarios para quedarse tranquilos, llenar sus arcas de dinero y tirarse a descansar sin que nada les pese en la conciencia.

El lugar es agradable, un tanto excesivo (en la terraza el piso es de piedritas que rompen el cuero de los zapatos o lastiman los pies, dependiendo del calzado con el que se haya ido) y consta de salón + vereda + terraza con un alto nivel de sonido y un bajo nivel de iluminación, sillas de paja destartaladas + manteles de papel + camareras desganadas + colores atrevidos + decoración ecléctica. El baño es minúsculo incómodo y bastante falto de limpieza y mantenimiento general y hay uno solo...

El servicio, como ya dijimos desganado, es indolente. Y les pareció dentro de lo común que esperara una mísera empanada de carne por más de 45 minutos. Son muchos, pero charlan entre sí y se hacen ruidosas bromas mientras la gente espera y se fastidian si se insiste en llamarlos. Rehenes de una noche de pesadilla, los clientes toleran y toleran en nombre de unos supuestos precios bajos. Por que digo supuestos? porque el promedio por persona, ascendió a 120 sin vino y sin postre... y la oferta? Ojo con los costos ocultos de estos lugares...!

Pedí una empanada ($8) con la cebolla en su interior CRUDA .! osea CRUDAAAAAAAAA no hay explicación ni consuelo ni justificación posible para un relleno mal cocido, con lo peligroso que se vuelve suponer que la carne picada estaba igual. Luego un matambre de cerdo a la parrilla ($65 aprox.) que no era tal, sino el clásico corte del cuello del chancho con el que suelen reemplazarlo en los lugares engañosos. Venía con papas fritas con mucho gusto a aceite rancio y todo servido en las típicas tablitas sospechosamente mal lavadas.

El sitio estaba lleno, repito. El público consumidor de moda en Las Cañitas, no sabe elegir.

Mi puntaje: 3

Arce 306

lunes, 25 de marzo de 2013

Lezama

Había tenido un sábado dificil y estaba con ganas de entregarme a lo conocido, a esos entrañables platos de bodegón, que te retrotraen a tiempos felices y domingos al sol.
Pusimos proa al Parque Lezama, y en una de sus vereditas, a media cuadra del histórico "Bar Británico" entramos en este restaurant típicamente porteño.

El salón es mediano, con fotos y afiches en las paredes, con Ricky Martin sonriendo desde varias. Mucha madera cubre las paredes, jamones cuelgan del techo y las heladeras conservan manjares a la vista. Con grandes ventanales que dejan entrar el Parque y el verde practicamente dentro del mismo.

El servicio merece un comentario aparte. Pues tiene mozos de oficio, solidísimos. Suelen ser un placer porque recuerdan la comanda, recomiendan y guían en todo lo necesario. Aunque el carácter que tienen y el registro de humor a veces meten miedo... Pues en este caso, muy por el contrario, tienen un trato super cordial, sonríen y son amables y le hacen guiños permanentes a los niños. Se agradece. Para un salón de unos 70 cubiertos, hay 5 mozos, una maravilla que garantiza la atención de todos y cada uno en tiempo y en forma.

Con el cubierto, hay un paté casero y una panera con blancos y negros, pero de los ricos. Pedimos unas rabas ($55) Deliciosas, tiernas y sabrosas en una fritura perfecta. Tambien unas cintas caseras salteadas con tomate, berenjenas y cebollas,  que venían en un plato DESCOMUNAL, a la temperatura justa y hechas como si una tía se escondiera en la cocina ($55 un plato interminable) Para entregarnos a un clásico de todos los tiempos recurrimos a las mollejas al verdeo con papas españolas; si bien la base de la salsa era una espesa sin la suavidad de la crema, estaba super sabrosa. Las mollejas eran fileteadas, lo cual nos habla de su calidad y las papas eran crocantes y secas, maravillosas, la porción se puede compartir si se pide antes una entrada ($73). A LOS POSTRES NO LLEGAMOS, pero son los clásicos y pintan bien, con un precio que ronda los $25.

Volveremos por el conejo, el bife Lezama y el pollo al gusto, con seguridad no defrauda.
Realmente recomendable. Después una siesta al sol y felíz domingo para todos!

Mi puntaje: 8

Brasil 359, mediodía y noche

martes, 12 de marzo de 2013

El mirasol del puerto

Sucursal de una parrilla más que clásica del barrio de Boedo, es junto con su hermana de la Recova, las niñas bien de la familia El Mirasol.
En una situación privilegiada y en un local enorme, se encuentra esta parrilla clásica de espaldas al río. La decoración es clásica por demás, y está pensada, en gran parte, para turistas.
Habíamos reservado una mesa para 3, en enero un día de semana, para llevar a una persona que venía de otro país. Por lo tanto, y dada la escasez de reserva y la hora, no me pareció de extrema necesidad precisar que quería una mesa afuera y sobre el agua, pues dí pro sentado que para un martes a las 20,30 hs. sería lo más lógico. Pues no, me reservaron adentro, en un salón vacío y frío... Luego de pedir que me cambiaran afuera, me ubicaron sobre la pared, y no sobre el agua, teniendo que pedir lo OBVIO, en una tercera instancia. Las mesas están puestas de un modo sencillo con individuales de simil cuero. La panera no fue gran cosa aunque cobran $16 el cubierto.
El servicio... a pesar de la abundancia de mozos, nadie nos atendió realmente bien, o se olvidaban partes del pedido, o el aceite para la ensalada, o el edulcorante para el café... poco organizados, además parecían poco entrenados.
Pedimos un chorizo ($45) normal, una empanada ($16!!!!!) y una provoleta ($58) más que mediocre y no totalmente derretida de entrada. Un bife de 900 grs. (alrededor de $200) una porción de mollejas ($86) muy tiernas y a punto, y una entraña ($89) unas papas fritas... congeladas!! ($45) y lo mejor de la noche, una ensalada de hojas baby maravillosa ($53) con 2 aguas y un vino de gama media gastamos la exorbitante cantidad de $865, sin postre y sin pena y sin gloria y sin servicio y sin y sin y sin.,...
Un tema para comentar: el baño es muy moderno y bien equipado y está realmente limpio, pues tienen una persona a cargo del mismo. Pero increíblemente tratándose de un lugar con los precios arriba descriptos, la misma tiene el famoso "platito" para que le dejen propina, me pareció vergonzoso, aunque desubicado.

Mi puntaje: 6

Alicia Moreau de Justo 202

jueves, 3 de enero de 2013

California Burrito Co.

Se trata de una cadena, que no está presente solo en nuestro país, sino en algunos otros de América latina como Uruguay, Colombia y Ecuador. Primero abrieron un local en Palermo, que funciona a tope todas las noches y otro en el Microcentro con éxito asegurado, sin dejar de ser una propuesta SUPER al paso. Ahora tiene presencia en Shoppings (Probamos en el de Unicenter). 
 

 Si bien la atención de los crew podría mejorar, saben y explican bien de que se trata el producto. Los Corners son un poco tristones y por lo menos el día que fuimos nosotros, faltaba TODO, desde los sobrecitos de sal  hasta algunas gaseosas.
El menú se compone de los típicos platos TEX-MEX, como los nachos con diferentes salsas, los burritos que dan nombre a la cadena y unos pequeños tacos. Hay también combos y ensaladas. Probamos el burrito y una porción de nachos (con gaseosa $63) y consta de una tortilla enorrrrrrrrrrrme que se puede ir rellenando a medida que se va avanzando en la línea de montaje, con carne pollo y cerdo, con vegetales, con arroz, frijoles, queso, salsas y un etc. impresionante de cosas. Luego con una presteza increíble lo envuelven, lo ponen en un papel de aluminio y lo calientan en una prensa caliente. Solo hay que retirar la oreja superior de papel y comer sin desenvolver!!

 El resultado es una comida al paso rica, bastante sana, liviana y diferente, como para escaparle a las hamburguesas, a las tartas con miles de millones de calorías en crema y yemas y a las pizzas que más que a la piedra son de piedra.

Mi puntaje: 7


martes, 1 de enero de 2013

La Pescadorita

Hace muchos años, hubo un creador con una idea genial: una parrilla simpática, parecida a un bodegón, con vino que sale de un barril, con precios amables, buen servicio y cosas ricas. Obviamente... fue un éxito rotundo!! De hecho fue tan exitoso, que salieron como hongos los imitadores, y cuando La Dorita la llegaba a las 5 sucursales... llegó este nuevo concepto, muy parecido pero con distintas materias primas y onda.
En una esquina preciosa (el primer sitio donde estuvo La Dorita) y en diagonal a otra La Dorita, está este sitio de pescados y mariscos con estética marina tirando a marplatense, sillas de playa pintadas de celeste, un piso hecho de pedacitos de mosaico y lobitos marinos y faritos por doquier. Las lámparas son cestas de pesca y del techo penden pescaditos de madera, TODO absolutamente ADORABLE! En este veranito, no olvidar la vereda, que está preciosa también.


El servicio está bien, en el estilo de la casa, es proporcionado por jóvenes de zapatillas, remera negra y delantal largo, de esos que le dicen "chicos" a todo el mundo, pero son simpáticos y no ofenden y sobre todo, son atentos a los requerimientos de los clientes.

El cubierto (a exorbitantes $15 incluidos el de una nena de 6 años) tiene además de una cesta de panes más o menos comunes y un quesito blanco con cebollino, un traguito de Campari con Pomelo, servido en unos vasitos cancheros, auspiciados por la marca.
Pedimos unas rabas ($65) abundantes, crocantes, sequitas, ricas ricas, que salen con una salsita de tomates frescos, logrando sorprender con los sabores. Unos cornalitos ($43) carnosos y muy bien fritos, muy abundantes también, salen con una salsita desabrida y sospechosamente cremosa. También unas papas bravas (no hay papas fritas... imperdonable..... pero la cocina es chica y sospecho que no entra otra freidora) que salen con cáscara y 2 salsitas, la típica picantona y una parecida a un alioli ($36). No llegamos al postre, pues todas las porciones son tan generosas, que nos quedó resto en todas. 

Algo para mejorar: la cocina camino a los baños, se ve y es desprolija y no demasiado atractiva. Cerrar o aprolijar.
Algo para destacar: el baño es chiquitito pero le dieron unos toques que quedan bien.

Mi puntaje: 8 

Humbold 1905 

domingo, 4 de noviembre de 2012

Moreneta de Monserrat

Hace mucho pero mucho tiempo que tenía ganas de conocer Moreneta, por los comentarios en los medios sobre todo. Sus chefs propietarios, vienen de hacer una gran carrera en España, incluido un establecimiento premiado con una estrella Michelin. Por fin pude combinar con mi amigo Fede, para almorzar allí, un martes cualquiera.
El local es bello, bien decorado, con una atmósfera intimista, donde uno puede comer en la vidriera, recibiendo la magnífica luz natural que viene de la calle, o puede tomar un libro o una revista de las estanterías tan al alcance de la mano, mientras en la tele, está sintonizado un canal de cocina. Hay unas mesitas más en el entrepiso, y una de sillones. Las mesas están puestas sencillas pero bonitas, con individuales redondos, y los elementos justos y necesarios. 

El servicio es amable y sonriente, aunque apenas olvidadizo.
Una crítica ante todo, como muchos lugares, cuando pedís entrada, se "ahorran" en dip que viene con la panera... es necesaria esta mezquindad? 

El menú del mediodía está planteado por pasos, 1 paso bebida y café, o 2 pasos bebida, café o postre. (alrededor de $60 el primero y $75 el segundo, pero no lo recuerdo con claridad).  Pedimos unas patatas bravas para empezar, que de bravas no tenían nada y de especiales tampoco ($30). Mi amigo pidió un risotto, que tampoco era nada especial, y al cual le faltaba cremosidad. Y mi plato principal, era una tapa de asado perfecta, jugosa, apenas resistente, bien sabrosa y que salía con una ensalada de verdes con trocitos de queso macerado y cherrys. Muy rica. El café es muy rico también.
En conjunto, no era lo que esperaba, pero no está nada mal.

Mi puntaje: 7,5

Moreno 477, los viernes, cena degustación.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Aldo´s

En una cuadra medio perdida de Buenos Aires, y donde supo estar el restaurant Moreno, está el primer emprendimiento con nombre propio, de un sommelier consagrado en el ambiente local. La propuesta es la de una vinería con restaurant, donde también se hacen catas, cursos y actividades ligadas a bodegas. Aldo´s le debe su nombre a Aldo Graziani, primer camada de la Escuela Argentina de Sommeliers y actual vicepresidente de la Institución, tuvo su paso por Gran Bar Danzón, Faena Hotel y otros. Jurado en concursos, armó un espacio bien personal. El concepto es el de una vinería (los precios de la carta son más que amables en cuanto a las bebidas) donde se puedan disfrutar los productos que además, están a la venta.
El lugar es divino! luminoso de día, con amplias vidrieras que dan sobre la calle Moreno, próximo al Museo Etnográfico, de noche, mediante unos cortinados de terciopelo e iluminación puntual y cálida, se transforma en un sitio bien ambientado, canchero y cómodo, con buena música. 

El servicio es un tanto insistente, dado que fuimos un martes a la noche y había un cuarto del salón ocupado, deberían leer mejor las señales físicas de los clientes y no invadir. La carta de vinos te la entregan en un IPAD, el resto, impresas (letra demasiado chica, para ser leída de noche y con poca luz). Bien lookeados, por supuesto, están sólidamente formados y se nota.

Pedimos un brie tibio con quinotos en almíbar, deliciosa combinación (aprox. $52) un capaccio de lomo (aprox. $54) de una carne dulce, apenas veteada, húmeda, transparente... increíble!! y un soufflé de quesos ($50 aprox.) que podría haber salido del horno 2 minutos antes para hacerme mucho pero mucho más feliz... estaba demasiado dorado y seco en boca. También una cremme bruleé fue de la partida absolutamente sedosa y fresca. Buen café. 
El servicio de mesa, un dip de remolacha con 2 panes que conocieron tiempos mejores y 4 tostaditas de focaccia, sale $15 x pax.

Mi puntaje: 8,5

Moreno 372

jueves, 13 de septiembre de 2012

Almacén de pizzas (sucursal Pedro Goyena)

En una esquina con mucha vida, en las 3 primeras cuadras de Pedro Goyena, donde se concentra los locales gastronómicos de esta zona, está esta sucursal de la cadena que desde 2006 vienen imponiendo un "nuevo concepto en pizzas". La decoración es muy cálida, con fotos de clientes comiendo pizzas, con lindos boxes, con las mesas con una separación más lógica que en la sucursal de Av. Rivadavia. INNECESARIO 100%  el lcd prendido en silencio, rompe con una armonía en la propuesta y no aporta absolutamente nada. En las mesas, un llamador electrónico para requerir al camarero, para pedir la cuenta y para causar el asombro de los niños. 
Muy lindas mesas en la vereda, en una avenida tranquila y arbolada, para tener en cuenta en las nochecitas.


El servicio es altamente destacable, la camarera que nos tocó (Cecilia?) era más que sólida en la atención en todo el sentido de la palabra, de las mesas a su cargo. Una linda sonrisa y mucho entrenamiento hacen la diferencia. Están bien lookeados.

El servicio de mesa ($6,5) incluye un dip y unos pancitos caseros, ricos! Aunque en una pizzería, es una exceso de la propuesta masa. Probamos las empanadas de vegetales al horno: buenísimas! con el sabor de las verduras al horno, el condimento justo, la humedad necesaria. También una de edición limitada de panceta y roquefort, que aunque rica, está desbalanceada en la competencia entre 2 sabores tan intensos (todas $8) El menú infantil consta de una bebida y una pizzeta, en este caso de jamón, que vienen también con morrón y aceitunas, rica!! Pedimos también la pizza de 4 estaciones, que nos resultó deliciosa y super buena para identificar el estilo de Almacén. El cuarto que más nos impactó, fue el de espárragos y huevitos de cordorniz, en un balance prefecto de sabores. El resto de los cuartos, son napolitana, jamón y morrones y brie. La masa nos resultó más amigable que en la otra visita, pero crocante de todos modos. Ojo con eso!! (la chica $80) A los postres, los helados son impecables, de marca super reconocida y probamos también uno que venía recubierto en crocante de almendras. El café es muy muy muy bueno y completa la experiencia. 

Mi puntaje: 8,5

Avenida Pedro Goyena 301, se puede reservar mesa, lo cual es conveniente porque la cola de gente esperando mesa, es impresionante!!

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Parque cervecero de Quilmes

En un predio grandioso, con muchos juegos para chicos, espacios de sombra donde los vecinos se sientan con el mate, muchos árboles y un estacionamiento gigante, se encuentra el famoso Parque cervecero que otrora perteneció a la cervecería Quilmes. Posee quioscos de expendio de bebidas y helados y un restaurant gigante... GIGANTE!! Cuenta con un escenario donde suele haber recitales de música folclórica. 

El servicio es lo primero que trastabilla, es desorganizado y si bien las camareras se esfuerzan, todo queda tan lejos (la cocina, el bar, el puesto de postres) demoran, se confunden, se olvidan... y a uno hasta le da pena insistir con el hielo o los condimentos cuando hay que hacer 2 cuadras para traerlos. Con un vestuario demodé, tienen un jefe de salón entrado en años, que es el que resuelve un poco el caos.

Eramos muchos en una mesa grande, la cerveza tirada está bastante bien ($7) y es lo que más sale, increíblemente, sin siquiera un maní para acompañar... las gaseosas son de máquina y espantosas ($8) una picada cotiza en $160 para 2. Pedimos una caliente que viene con 2 chopps ($55) que trae ravioles fritos con salsa, una especie de nuggets y otras cosas espantosas que no probé. Los sábados al mediodía hay asador ($58 en vacío) pero estaba duro. Las papas fritas son congeladas ($20). Hay algunos platos de la cocina alemana, como salchichas con chucrut ($39) bien las salchichas, espantoso y con gusto a fermentado el chucrut. Las mini tortas tienen buena pinta y salen $26 cada una. El café $12.
Cobran servicio de mesa, por absolutamente nada ($6)
En resumen, olvidable.

Mi puntaje: 5

Triunvirato al 700, Quilmes. (se puede reservar mesa)

martes, 11 de septiembre de 2012

Tataki

Cuando estamos por la zona de Corrientes, llena de teatros, de cines de librerías y de malas propuestas gastronómicas formadas por pizzerías, bodegones y bares... es difícil elegir QUE comer y no morir en el intento. En Rodríguez Peña y Corrientes, hay un local que se ve muy poco, con una decoración espantosa, fría, colores mal elegidos, luces de tubos... casi como una Fridda Kalo que se deja los bigotes de puro gusto. No practican exactamente la fusión, sino que hay 2 cartas una seguida de la otra: comida japonesa y peruana. 


El servicio, ofrecido solo por 2 camareras, es muy bueno, eficiente, contundente, es una de las primeras buenas sorpresas con las que nos enfrentamos, una vez aventurados a abrir la puerta de Tataki.
Como practican las 2 cocinas, te reciben con una panera y un dip, si llegás muerto de hambre, se agradece.
Otro punto super destacable, es que el sushi sale relativamente rápido, y como en esa zona uno siempre anda con poco tiempo, es un acierto.

Probamos el ceviche mixto, correcto, con la acidez justa, abundante y super fresco ($65) hubiese deseado que me trajeran aparte, la salsa de Rocoto. Pedimos también una tabla especial de 40 piezas ($263) las piezas son medianas, con excelente proporción entre el pescado y el arroz, los sashimis gruesos y deliciosos de un muy buen salmón veteado de grasa fundente, el arroz en el punto justo, los rolls deliciosos. 
A los postres no llegamos, pero en la carta están todos los clásicos peruanos y argentinos.

Mi puntaje: 7

Rodriguez Peña y Corrientes 

jueves, 23 de agosto de 2012

La Bistecca

Otro recuerdo que nos quedó de los ´90 donde los amantes de Pantagruel tenían montones de sitios de los cuales elegir para atiborrarse y sentir que la vida era eso: cantidad cantidad, cantidad.

Elegimos visitar el de Puerto Madero, por razones que no vienen al caso. En apariencia, todo sigue igual, sobre todo la decoración, la eficiencia del personal, los detalles. Pero ya llegando la panera uno podrá sentir, que de tanto recortar y recortar se han quedado con una versión demasiado escasa de si mismo. Cuasi desdibujada, ahí está la mesa de entradas.... otrora, con opciones de verduras grilladas, hoy con ensalada rusa. Por citar solo un ejemplo. Bien los fiambres y quesos que visto y considerando que lucen banderitas de una marca, cabe sospechar que son parte de un arreglo comercial. De los rechauds, nada pero nada que valga la pena.

El servicio sigue siendo uno del los puntos más altos de este sitio. Bien uniformados, bien solícitos y movedizos, nunca estará dejado de lado en este sitio. El manager del local vendrá a traerle la cuenta y le convidarán caramelos al irse.

Las pastas bien, como siempre, aunque las salsas son menos y monótonas, los ravioles de calabaza salieron muy bien, como así también los fuciles al fierrito y los raviolones de ricotta y nuez. 
La parrilla sigue siendo un punto muy alto, con buenos cortes de carne impecablemente cocidos, con ricos embutidos y buenas especialidades.
Los postres, siguen siendo exquisitos, con helados de Freddo la calidad está asegurada. A estos, sumaron una fuente de chocolate caliente para bañar frutas, trocitos de budines, etc.; mas enchastre que otra cosa.

Hay globos, brindis, limoncello y canto en italiano para aquellos que cumplan años.

Mayores: $100 en la semana, menores $55

Mi puntaje: 7

En Puerto Madero, al lado de los cines