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De los creadores de Don Battaglia, La Soleada, Los chanchitos y demases y calcado de los demás, desde el barril de maní hasta el ruido molestísimo sin ahorrarnos las mesas apiladas: Alé Alé es honesto en lo q uno se va a encontrar. Es una parrilla grande, de porciones generosas, con animadoras para los chicos, mesas numerosas y salad bar correcto. El servicio es atento a los detalles y las necesidades, con mozos de oficio competentes y capaces de hacer malabares con montones de pantagruélicos platos aunq tengan q subir escaleras cargados. El vestuario es demodé (creo recordar salvajes combinaciones de bordó y amarillo pero quizás (ojalá) me equivoque. El pan de pizza del principio, convence y mucho. A estos sitios, se va a comer. Todo es grande, chorreante, abundante, generoso, goloso y a veces, exagerado. Los precios son altos pero todo es para compartir lo cual acomoda el bolsillo aunq el resultado final no sea tan económico. Ideal para quienes aprecian los ingredientes apilados e innumerables (y tambien para los q gustan de las carnes, justo es decir q muchos cortes enteros como la colita de cuadril, salen muy bien). Yo pedí mollejas (gomosas y un tantín quemadas) a $57 la media porción. Vi pasar una milanesa enorme compartida entre 3 con rúcula y parmesano, unos ñoquis verdes tentadores. Un plato de lomo salseado a $79 y un matambrito de cerdo a $59. Lo llamativo del caso (lo engañador, diría yo) es el salad bar incluído en el cubierto (q ronda los $20) donde se pueden encontrar vegetales crudos y cocidos, legumbres y algunitas especialidades (aunq supo tener tiempos de gloria, con ensaladas con champignones o queso... desaparecidos hoy en día). En cuanto a los postres: son compartibles comodamente entre 3, rondan los $35 y no se les ocurra pedir el brownie!! exceso de harina y falta de chocolate... un pecado. El resultado final, sin vino y compartiendo todo todo es de alrededor de $80 por persona. Hay opciones mejores por ese precio, lo juro!
Mi puntaje: 6;5
Angel Gallardo y Jufré
La Baita debe su nombre a los refugios de montaña del norte de Italia, es una esquina de Palermo, muy clásica, pensada para gente grande, se nota en el tamaño de la letra de la carta, en la iluminación, en los colores clásicos, y en una carta super conservadora. Las mesas son lindas, con doble vidrio por donde se ven semillas y fideos. Pero usan unos caminitos estrechos e incómodos para solucionar no taparlas con manteles ni dejarlas sin nada y en el camino incomodan, se corren, se enredan... una lástima. Un punto a favor: el salón tiene un nivel de ruido agradable.
El servicio es... errático... si bien parecen estar atentos a todos lo detalles, como cada camarero tiene una enorme cantidad de mesas a su cargo y en esa vorágine... te quedás esperando un queso rallado que nunca llega mientras ves a lo lejos al mozo, levantando manteles. Hago especial mención al tema del queso, tratándose de un restaurant italiano: el sistema se basa en unas 2 ó 3 queseras a pilas, que los camareros utilizan por sobre tu plato de pastas (justito al lado de mi mesa, le hicieron al mozo un chiste sobre si podía recortarle las patillas después de servirle el queso...) por lo tanto, uno es rehén del mozo y de sus tiempos y de la cantidad que este decida ponerle a nuestro plato... deberían reveerlo.
La comida está bien, correcta, las porciones no son abundantes y no hay demasiadas innovaciones. La panera carece de panes con corteza dura que le hagan frente a las texturas blandas de la cocina italiana. Pedimos la Bresaola (que es un fiambre típico italiano hecho con peceto, $42) sale con canasta de parmesano, alcaparras fritas, vegetales salteado y rúcula, todo demasiado salado, lo cual lo hace menos disfrutable; sale con una ensalada de rúcula y entre las capas hay jamón crudo y oootra canasta de parmesano. También pedimos los canelloni ($39) de ricotta y espinaca gratinados y con un pronunciado sabor a nuez moscada. No pedimos postre porque no nos tentaron.
Mi puntaje: 7
Thames 1603 4832-7234
(para 4)
12 papas chiquitas
aceite de oliva c/n
pimentón c/n
sal
Lavar las papitas y ponerlas a hervir con cáscara en agua fría y sal gruesa. Cuando estén a punto de estar ,colar y dejar enfriar. Aceitar una asadera y aplastar las papas directamente contra la chapa de horno, rociar con aceite de oliva, sal y pimentón. Cocinar a horno fuerte hasta que estén doradas. Repetir la operación del otro lado.
Opcional: agregar unas briznas de romero en la cocción al darlas vuelta.
(En la foto con carré a la cerveza y miel y chutney de calabaza)
Mar del plata es un clásico. Nadie puede dudarlo. Tiene le puerto, tiene los lobos, tiene el casino y tiene ese no se que de ebullición constante de las grandes ciudades. Además tiene mar... bingo! Así cada temporada millones (literales) de veraneantes llegados de los más remotos y polvorientos pueblitos del interior del país, pasan sus días estivales entre cornalitos y sandwiches completos de milanesa. Quieren masividad? púes ahí la tienen! Recorriendo y recorriendo pudimos librarnos de la fritanga, del aberrante lenguado al roquefort (que necesidad de tapar con sabores tan intensos unas de las carnes más maravillosamente sutiles del mar? eh? eh?) Nos ubicamos lejos de las cartas interminables, de los churros grasientos y de la comida masiva.
No voy a descubrir la pólvora, pero voy a nombrar unos cuantos y voy a reseñar un par que me gustan especialmente.
Comida española (cochinillo incluído) en Pontevedra. Hay un despliegue emocionante de clásicos de todos los tiempos, honestos y sabrosos. Casi imprescindible reservar en este rincón hispano, donde las buenas materias primas están a mano. (Brown y Jujuy 492-2056).
Fast Food en Manolo... si lo calificamos como restaurant, vamos mal, pero si lo incluimos en la lista de lugares por donde se puede pasar a toda hora a comer comida fresca, en lugares agradables y a precios justos, es una buena opción. (3 sucursales: centro, Costa y Alem)
Parrilla en Pehuén. 20 años después de su inauguración, este lindo local de Bernardo de Yrigoyen, fue anexando espacios y convitiendose también es un lindo bar. Tiene 3 ó 4 salones, con una decoración ecléctica pero cuidada, con detalles de buen gusto, como el entelado de las paredes. El servicio es atento, la comida sale rapidísimo y los precios muy amables. Pedimos un chorizo sabroso y bien cocido ($10) una morcilla con mucha sangre y pocos indeseables ($10), unos chinchulines en rueditas crocantes ($18). Tambien probamos unas papas fritas gloriosas, sequitas, deliciosas y en una porción gigante ($14) y mixta de radicheta fresquísima, con tomates gustosos y cebollas en su punto ($17). No nos conformamos y seguimos con un matambre que sale apenas con una salsa de perejil por encima que era para 2 se deshacía en la boca ($42) y una entrañita jugosa y crocante ($40). Tienen gaseosas de la línea Pepsi de litro y 1/2 a $15... que más se puede pedir??? (Dirección: Bernardo de Irigoyen 3666 0223-4863960)
Cocina de autor en Sarasanegro: los dejo con la intriga... y en otro post les cuento!!
Juliana López May, es una cocinera con larga trayectoria, que empezó a desarrollar su carrera con Francis Mallman, hoy conduce un programa en Gourmet y editó su primer libro de recetas, para deleite de los amantes de la cocina natural y rica. Pero también Juliana es mamá y se le nota. Es hija, es hermana y es maestra y se esfuerza por transmitir con mucha sencillez en este libro, las cosas que le gustan y las cosas en las que cree profundamente a la hora de alimentar el cuerpo y el alma. La comida es un amor que se transfiere desde chicos y así nos cuenta como su abuela y su mamá cocinaban y de como la infancia estuvo teñida de sabores, aromas, texturas y vegetales de temporada. Sus recetas son de fácil ejecución y ponen un especial acento en productos orgánicos, integrales, carnes blancas, quesos, azúcar rubia. Es un buen libro para todos los días, para empezar a cocinar y comer diferente, más sano y concientemente y sin por eso sacrificar el placer de alimentarse. Comienza con un lindo capítulo sobre bebidas planteando algo simple y novedoso... por que no hacemos nuestras propias bebidas para recibir en lugar de salir corriendo a comprarlas? Los capítulos están presentados como menúes, formando un índice divertido. Precio: $139
(para 4 personas) 800 grs. de salmón rosado 2 atados de rúcula 4 dientes de ajo 8 nueces aceite de oliva sal pimienta negra Colocar el salmón rosado (preferiblemente en una sola penca) del lado de la piel hacia abajo en una asadera, lubricada con Fritolim. Realizar un pesto, con la pimmer con todos los ingredientes que se detallan (menos las nueces que deben ser picadas a mano). Colocar sobre el salmón en horno mediano hasta que la piel se vea crocante. Acompañar con puré de papas, arroz blanco, cous cous o cualquier otra guarnición neutra.
En el marco de Casa FOA 2010 y en el corazón de "La Defensa", se encuentra este local amplio, de techos altísimos, casi una caja de vidrio y metal, sin puerta, al que se accede desde la calle ,dándole un aire de almacén de campo. El nombre se debe a que su creador es Pablo Massey, que decide incursionar de esta manera, un un rubro que hasta ahora le resultaba extraño.
A la entrada un gran mueble reciclado con panes, tés de Thealosophy y algunos objetos de época. Al fondo un jardín exuberante. En este espacio hay un item destacable: las sillas que tienen el honor de haber obtenido la medalla de plata en la expo de referencia. Lo extraño es que son inusitadamente "petisas" y hay que agacharse bastante para sentarse, aunque después resultan confortables. Los manteles son super cancheros, porque replican las sábanas ajustables y son a cuadros rojos o azules. Las servilletas son de papel y la sal, semigruesa.
El servicio es muy cordial y simpático pero son adherentes del fastidio al obligar a los que van de a 2 a sentarse en mesas individuales aún con un
local inmenso y vacío como puede estar un día de lluvia torrencial. Están vestidos de una manera que hace pensar automáticamente en el look de Pablo, y eso está bueno.
La carta es... exigua, corta, casi inexistente y todas las expectativas que te hiciste dan por tierra pronto. Hay 3 sandwiches (2 de carne y uno de jamón crudo con manteca, chin pun, si te gusta bien y si no...) Hay 3 pizzas, 4 ensaladas y 3 bruschettas. Algo para no dejar pasar, la panera TE LA COBRAN $10 y trae 4 grisines, 2 trozos de focaccia, 3 trocitos de pan de pizza... y ya.
Pedimos una bruschetta de flor di latte que sale con rúcula y un tomate seco ($22), el pan estaba muy lejos de la crocancia y casi casi lindando en el ensope con aceite de oliva (de muy buena calidad, eso sí...) Luego una ensalada de salmón ($37) que sale con colchón de hojas verdes, palta en cuartos, algo de sésamo y una feta de salmón ahumado, que no justifica su precio, a pesar de ser muy rica.
El tema de los precios, incomoda, siendo un lugar donde sólo se puede almorzar: un sandwich discreto y sin acompañamientos, sale $40 y una limonada $18. Una medialuna $4 y una porción de tarta de frutas $25.
Todo es exquisito pero si pensás en pasar, comer algo y seguir, no conviene. Te sugiero que hagas turismo en Buenos Aires, almuerces y aproveches que en la esquina está el museo de la ciudad pegadito al de los juguetes... En frente San Francisco y San Roque, que aunque se hayan en refacciones son preciosas.
Mi puntaje: 6,5 Defensa 286. Abierto de 10 a 19 hs. de lunes a sábado.
Salen como hongos los restós que fusionan lo japonés con lo peruano, a veces parece que la vida no va a alcanzar para recorrerlos todos!! Este es muuuuuuuuyyyyyy (MUY) parecido a Osaka, en ambientación, vajilla, colores... lo original del local, quizás sea las ranuras que tienen las mesas donde se enganchan ingeniosamente las servilletas y las botellas de vidrio esperilado que sirven para servirse la salsa de soja. También hay una terraza para salir a fumar, con techo corredizo, las noches a la luz de la luna deben de ser deliciosas!
El servicio es entre timorato y adusto y no conoce a fondo la carta... con cada duda sobre los postres o tragos, nuestro camarero tuvo que salir corriendo a busca asesoramiento... los platos llegaron antes que los tragos y eso nos produjo la incomodidad lógica de tener la comida adelante y no poder tocarla. La carta de tragos es muy completo y con alcoholes renombrados y muchas opciones disponibles, mi mojito con Absolut Mango y mango estaba muy bueno, aunque quizás hubiese soportado unas medidas más de vodka. La caipirinha lucía muy bien.
La carta recorre inteligentemente lo mejor de las 2 cocinas que representa, a veces con purismo, otras con fusión... Pedimos una degustación de: sashimi de salmón (en lonjas gorditas) un roll tropikal ( con centro de tempura de langostino y queso, crocante por fuera y miel de maracuyá) absolutamente delicioso. Un sorprendente tiradito car passion (salmón fresquisimo, con hilitos de arroz o camote dorados y ensaladita de brotes de berro) abundante y maravilloso. Seguimos con los calientes: cayos rojos (uns cucharitas picantes, de cayo de vieira con un toque atomotado empañaba el delicado sabor del marisco, aunque su sabor final era muy logrado) y unos langostinos enroscados sobre trozos de pulpo con cebollas salteadas. De postre, compartimos unas tejas peruanas que son masas con hilos de chocolate blanco y negro con crocante de nuez.
A esto sumar un Elementos rosado de El Esteco y su resultado son $545. Valen la pena.
Mi puntaje: 8,5
Bonpland 1823 (y El Salvador) 47783307
Avenida de Mayo tiene el Tortoni, el Pasaje Barolo, el Teatro Avenida... Y también tiene hace más de 30 años el Avila. Declarado por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires "sitio que mantiene viva la memoria de Buenos Aires".
El local es finito y largo, abigarrado, con miles de cuadritos en las paredes, con mesas antiguas, sillas que no siempre se parecen, todo tipo de vajilla y un clima donde todo eso no desentona. Es un sitio que se ha quedado definitivamente en el tiempo y en eso tambien, reside su encanto.
El servicio... bueno, es difícil de definir. Un señor de largos cabellos, mira con gesto adusto y va trayendo la comida, casi sin hablar. Hay también un camarero vestido de cocinero, que mantiene una hermosa sonrisa todo el tiempo, pero parece ser el súbdito del otro.
El sistema es de menú fijo y consta de: queso gruyere y aceitunas enormes, que llegan en cuanto uno se sienta a la mesa. Luego el desfile seguirá con tortilla al horno, un jamón crudo español cortado a cuchillo impecable, chorizo cantimpalo, rabas, alioli, porotos en escabeche y unas olvidables patatas bravas. De principal salió una paella correcta y sabrosa y pollo a la cerveza negra, muy bien logrado, sin piel y con unas papas crocantísimas y hechas en el momento. A la hora de los postres, sale un surtido (indescifrable pero sabroso) y al final, una buena copa de sidra de barril. TODO al módico precio de $100 por persona. Realmente una ganga! Pedimos también un Tempranillo español certificado de Rioja a módicos $80.
Como si todo esto fuera poco: hay un conveniente show de cantaores con una bailarina que se las apaña muy bien para entretener.
Mi puntaje: 8
En resumen: reserve y vaya, que va a pasar un rato bien alegre y va a comer muy bien.
Av. de Mayo 1384 - 4383-6974 - las reservas son muy recomendables. Tenga previsión de efectivo, porque no aceptan tarjetas.
Siempre ensalada ruso o papa con huevos... no te aburre??
Acá te dejo algunas ideas para que pruebes y te diviertas, ahora que hace calor y una ensalada de papas frías siempre en bienvenida!!
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Papas con puerro frito con mayonesa casera y un toque de mostaza de Dijon
*Papas con pepinitos agridulces picadisimos y huevos rallados gruesos
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Papines andinos cortados en cuartos con anchoas, tomates secos aceitunas y hongos boletus. Un hilo de aceite de oliva basta para la perfección
*Papas con astillas de jamón crudo y rodajas finitas de cebolla colorada
*Papas abiertas al medio con alcaparras machacadas con manteca
*Papas con panceta secada al microondas y cebolla de verdeo, dejales la cáscara para que sean más ricas
Espero que las prueben y después me cuentan!