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Mar del plata es un clásico. Nadie puede dudarlo. Tiene le puerto, tiene los lobos, tiene el casino y tiene ese no se que de ebullición constante de las grandes ciudades. Además tiene mar... bingo! Así cada temporada millones (literales) de veraneantes llegados de los más remotos y polvorientos pueblitos del interior del país, pasan sus días estivales entre cornalitos y sandwiches completos de milanesa. Quieren masividad? púes ahí la tienen! Recorriendo y recorriendo pudimos librarnos de la fritanga, del aberrante lenguado al roquefort (que necesidad de tapar con sabores tan intensos unas de las carnes más maravillosamente sutiles del mar? eh? eh?) Nos ubicamos lejos de las cartas interminables, de los churros grasientos y de la comida masiva.
No voy a descubrir la pólvora, pero voy a nombrar unos cuantos y voy a reseñar un par que me gustan especialmente.
Comida española (cochinillo incluído) en Pontevedra. Hay un despliegue emocionante de clásicos de todos los tiempos, honestos y sabrosos. Casi imprescindible reservar en este rincón hispano, donde las buenas materias primas están a mano. (Brown y Jujuy 492-2056).
Fast Food en Manolo... si lo calificamos como restaurant, vamos mal, pero si lo incluimos en la lista de lugares por donde se puede pasar a toda hora a comer comida fresca, en lugares agradables y a precios justos, es una buena opción. (3 sucursales: centro, Costa y Alem)
Parrilla en Pehuén. 20 años después de su inauguración, este lindo local de Bernardo de Yrigoyen, fue anexando espacios y convitiendose también es un lindo bar. Tiene 3 ó 4 salones, con una decoración ecléctica pero cuidada, con detalles de buen gusto, como el entelado de las paredes. El servicio es atento, la comida sale rapidísimo y los precios muy amables. Pedimos un chorizo sabroso y bien cocido ($10) una morcilla con mucha sangre y pocos indeseables ($10), unos chinchulines en rueditas crocantes ($18). Tambien probamos unas papas fritas gloriosas, sequitas, deliciosas y en una porción gigante ($14) y mixta de radicheta fresquísima, con tomates gustosos y cebollas en su punto ($17). No nos conformamos y seguimos con un matambre que sale apenas con una salsa de perejil por encima que era para 2 se deshacía en la boca ($42) y una entrañita jugosa y crocante ($40). Tienen gaseosas de la línea Pepsi de litro y 1/2 a $15... que más se puede pedir??? (Dirección: Bernardo de Irigoyen 3666 0223-4863960)
Cocina de autor en Sarasanegro: los dejo con la intriga... y en otro post les cuento!!
Juliana López May, es una cocinera con larga trayectoria, que empezó a desarrollar su carrera con Francis Mallman, hoy conduce un programa en Gourmet y editó su primer libro de recetas, para deleite de los amantes de la cocina natural y rica. Pero también Juliana es mamá y se le nota. Es hija, es hermana y es maestra y se esfuerza por transmitir con mucha sencillez en este libro, las cosas que le gustan y las cosas en las que cree profundamente a la hora de alimentar el cuerpo y el alma. La comida es un amor que se transfiere desde chicos y así nos cuenta como su abuela y su mamá cocinaban y de como la infancia estuvo teñida de sabores, aromas, texturas y vegetales de temporada. Sus recetas son de fácil ejecución y ponen un especial acento en productos orgánicos, integrales, carnes blancas, quesos, azúcar rubia. Es un buen libro para todos los días, para empezar a cocinar y comer diferente, más sano y concientemente y sin por eso sacrificar el placer de alimentarse. Comienza con un lindo capítulo sobre bebidas planteando algo simple y novedoso... por que no hacemos nuestras propias bebidas para recibir en lugar de salir corriendo a comprarlas? Los capítulos están presentados como menúes, formando un índice divertido. Precio: $139
(para 4 personas) 800 grs. de salmón rosado 2 atados de rúcula 4 dientes de ajo 8 nueces aceite de oliva sal pimienta negra Colocar el salmón rosado (preferiblemente en una sola penca) del lado de la piel hacia abajo en una asadera, lubricada con Fritolim. Realizar un pesto, con la pimmer con todos los ingredientes que se detallan (menos las nueces que deben ser picadas a mano). Colocar sobre el salmón en horno mediano hasta que la piel se vea crocante. Acompañar con puré de papas, arroz blanco, cous cous o cualquier otra guarnición neutra.
En el marco de Casa FOA 2010 y en el corazón de "La Defensa", se encuentra este local amplio, de techos altísimos, casi una caja de vidrio y metal, sin puerta, al que se accede desde la calle ,dándole un aire de almacén de campo. El nombre se debe a que su creador es Pablo Massey, que decide incursionar de esta manera, un un rubro que hasta ahora le resultaba extraño.
A la entrada un gran mueble reciclado con panes, tés de Thealosophy y algunos objetos de época. Al fondo un jardín exuberante. En este espacio hay un item destacable: las sillas que tienen el honor de haber obtenido la medalla de plata en la expo de referencia. Lo extraño es que son inusitadamente "petisas" y hay que agacharse bastante para sentarse, aunque después resultan confortables. Los manteles son super cancheros, porque replican las sábanas ajustables y son a cuadros rojos o azules. Las servilletas son de papel y la sal, semigruesa.
El servicio es muy cordial y simpático pero son adherentes del fastidio al obligar a los que van de a 2 a sentarse en mesas individuales aún con un
local inmenso y vacío como puede estar un día de lluvia torrencial. Están vestidos de una manera que hace pensar automáticamente en el look de Pablo, y eso está bueno.
La carta es... exigua, corta, casi inexistente y todas las expectativas que te hiciste dan por tierra pronto. Hay 3 sandwiches (2 de carne y uno de jamón crudo con manteca, chin pun, si te gusta bien y si no...) Hay 3 pizzas, 4 ensaladas y 3 bruschettas. Algo para no dejar pasar, la panera TE LA COBRAN $10 y trae 4 grisines, 2 trozos de focaccia, 3 trocitos de pan de pizza... y ya.
Pedimos una bruschetta de flor di latte que sale con rúcula y un tomate seco ($22), el pan estaba muy lejos de la crocancia y casi casi lindando en el ensope con aceite de oliva (de muy buena calidad, eso sí...) Luego una ensalada de salmón ($37) que sale con colchón de hojas verdes, palta en cuartos, algo de sésamo y una feta de salmón ahumado, que no justifica su precio, a pesar de ser muy rica.
El tema de los precios, incomoda, siendo un lugar donde sólo se puede almorzar: un sandwich discreto y sin acompañamientos, sale $40 y una limonada $18. Una medialuna $4 y una porción de tarta de frutas $25.
Todo es exquisito pero si pensás en pasar, comer algo y seguir, no conviene. Te sugiero que hagas turismo en Buenos Aires, almuerces y aproveches que en la esquina está el museo de la ciudad pegadito al de los juguetes... En frente San Francisco y San Roque, que aunque se hayan en refacciones son preciosas.
Mi puntaje: 6,5 Defensa 286. Abierto de 10 a 19 hs. de lunes a sábado.
Salen como hongos los restós que fusionan lo japonés con lo peruano, a veces parece que la vida no va a alcanzar para recorrerlos todos!! Este es muuuuuuuuyyyyyy (MUY) parecido a Osaka, en ambientación, vajilla, colores... lo original del local, quizás sea las ranuras que tienen las mesas donde se enganchan ingeniosamente las servilletas y las botellas de vidrio esperilado que sirven para servirse la salsa de soja. También hay una terraza para salir a fumar, con techo corredizo, las noches a la luz de la luna deben de ser deliciosas!
El servicio es entre timorato y adusto y no conoce a fondo la carta... con cada duda sobre los postres o tragos, nuestro camarero tuvo que salir corriendo a busca asesoramiento... los platos llegaron antes que los tragos y eso nos produjo la incomodidad lógica de tener la comida adelante y no poder tocarla. La carta de tragos es muy completo y con alcoholes renombrados y muchas opciones disponibles, mi mojito con Absolut Mango y mango estaba muy bueno, aunque quizás hubiese soportado unas medidas más de vodka. La caipirinha lucía muy bien.
La carta recorre inteligentemente lo mejor de las 2 cocinas que representa, a veces con purismo, otras con fusión... Pedimos una degustación de: sashimi de salmón (en lonjas gorditas) un roll tropikal ( con centro de tempura de langostino y queso, crocante por fuera y miel de maracuyá) absolutamente delicioso. Un sorprendente tiradito car passion (salmón fresquisimo, con hilitos de arroz o camote dorados y ensaladita de brotes de berro) abundante y maravilloso. Seguimos con los calientes: cayos rojos (uns cucharitas picantes, de cayo de vieira con un toque atomotado empañaba el delicado sabor del marisco, aunque su sabor final era muy logrado) y unos langostinos enroscados sobre trozos de pulpo con cebollas salteadas. De postre, compartimos unas tejas peruanas que son masas con hilos de chocolate blanco y negro con crocante de nuez.
A esto sumar un Elementos rosado de El Esteco y su resultado son $545. Valen la pena.
Mi puntaje: 8,5
Bonpland 1823 (y El Salvador) 47783307
Avenida de Mayo tiene el Tortoni, el Pasaje Barolo, el Teatro Avenida... Y también tiene hace más de 30 años el Avila. Declarado por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires "sitio que mantiene viva la memoria de Buenos Aires".
El local es finito y largo, abigarrado, con miles de cuadritos en las paredes, con mesas antiguas, sillas que no siempre se parecen, todo tipo de vajilla y un clima donde todo eso no desentona. Es un sitio que se ha quedado definitivamente en el tiempo y en eso tambien, reside su encanto.
El servicio... bueno, es difícil de definir. Un señor de largos cabellos, mira con gesto adusto y va trayendo la comida, casi sin hablar. Hay también un camarero vestido de cocinero, que mantiene una hermosa sonrisa todo el tiempo, pero parece ser el súbdito del otro.
El sistema es de menú fijo y consta de: queso gruyere y aceitunas enormes, que llegan en cuanto uno se sienta a la mesa. Luego el desfile seguirá con tortilla al horno, un jamón crudo español cortado a cuchillo impecable, chorizo cantimpalo, rabas, alioli, porotos en escabeche y unas olvidables patatas bravas. De principal salió una paella correcta y sabrosa y pollo a la cerveza negra, muy bien logrado, sin piel y con unas papas crocantísimas y hechas en el momento. A la hora de los postres, sale un surtido (indescifrable pero sabroso) y al final, una buena copa de sidra de barril. TODO al módico precio de $100 por persona. Realmente una ganga! Pedimos también un Tempranillo español certificado de Rioja a módicos $80.
Como si todo esto fuera poco: hay un conveniente show de cantaores con una bailarina que se las apaña muy bien para entretener.
Mi puntaje: 8
En resumen: reserve y vaya, que va a pasar un rato bien alegre y va a comer muy bien.
Av. de Mayo 1384 - 4383-6974 - las reservas son muy recomendables. Tenga previsión de efectivo, porque no aceptan tarjetas.
Siempre ensalada ruso o papa con huevos... no te aburre??
Acá te dejo algunas ideas para que pruebes y te diviertas, ahora que hace calor y una ensalada de papas frías siempre en bienvenida!!
*
Papas con puerro frito con mayonesa casera y un toque de mostaza de Dijon
*Papas con pepinitos agridulces picadisimos y huevos rallados gruesos
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Papines andinos cortados en cuartos con anchoas, tomates secos aceitunas y hongos boletus. Un hilo de aceite de oliva basta para la perfección
*Papas con astillas de jamón crudo y rodajas finitas de cebolla colorada
*Papas abiertas al medio con alcaparras machacadas con manteca
*Papas con panceta secada al microondas y cebolla de verdeo, dejales la cáscara para que sean más ricas
Espero que las prueben y después me cuentan!
Donato tiene una capacidad envidiable: entra por la cocina de tu casa y lo tenés revoloteando por encima tuyo... en su libro, donde recorre toda su historia utiliza un lenguaje, unos guiños, una calidez, que te hacen sentir transportado a veer su vida, como si fuera una película, como si fuera un amigo del alma con el que nos deleitamos recorriendo sus lugares, frecuentando a sus amigos y degustando las anécdotas que nos quiere regalar.
Empieza por la infancia... por donde si no? Era un bambini cuando empezó a meterse en la cocina con su madre, a atender la quinta con su padre... cuando empezó a oler los limones, a reconocer el punto justo de un jamón... las cosas que se aprenden de chicos, son las que nos acompañan toda la vida y ese amor por la cocina que se profesaba en su casa, lo transmite con muchísimo respeto hasta el día de hoy.
También nos cuenta su paso por la tele italiana, su estadía extensa en Estados Unidos, sus trabajos para Versace y como detrás de un amor, llegó a la Argentina, donde se quedó para siempre y tuvo 2 preciosas hijas.
A cada capítulo le corresponde una buena cantidad de recetas, muy muy buenas, cuidadosamente seleccionadas.
Donato es de la familia y su libro, un material para disfrutar con un buen té, cada noche, cuando terminamos el día.
Precio: $169 en librerías
Yo me pregunto... (seguido, lo juro) si los que abren un restaurant piensan que sumando 3 o 4 cosas que funcionaron auténtica mente en otro lado, se puede crear un bastión del éxito. Por ejemplo "camisetas de clubes de fútbol colgadas + carta con frases simpáticas + sillas recicladas + paredes rojas". Esto es lo que pasa en esta nuevo "bodegón" de San Telmo.
Todo parece prefabricado, con una onda copiada de otros lados, todo tiene cierto tufillo imitador: hay un barril escrito como en "Enfundá la Mandolina", y otros detalles de inspiración. También para no ser menos, hay detalles tangueros y vinos que se llaman Gardel, hay que satisfacer al ocasional turista que puede pasar por acá. Pero la propuesta hace agua rápido, como si fuera de cartón pintado... El lugar es cómodo, tiene buena distancia entre mesas, un poco mal iluminado pero con buena vajilla, copas, sillas tapizadas, manteles.
El servicio es... como decirlo? voluntarioso, lleno de gestos copiados de los camareros de oficio y otros copiados a los camareros fashion, como la remera con un traje pintado, que usaba anoche quién nos atendió. Se promocionan como parrilla, pero el plato emblema es una milanesa gigante, que es para 4, q sale con papas fritas, huevos fritos, arvejas, mitad napolitana mitad común. Es grande, GRANDE. Gordita (y por consiguiente: DURA). Como ya hemos visto en "La Farola" y en "El club de la milanesa" con la "gigantez" no alcanza para hacer un buen producto. Alcanza y sobra para 4 ($99) porque es verdaderamente grande y porque no es rica. También pedimos una provoleta rellena ($24) que dejaba mucho que desear... no llegamos al postre, después de la que apodan "la bestia" agotamos la experiencia.
San Telmo está lleno de buenas propuestas... y este no es de las más recomendadas.
Mi puntaje: 6
Defensa 1380. No es necesario reservar, un sábado a las 21,30 está vacío. (Y curiosamente, los baños ya estaban sucios a esa hora.. será que no los limpian entre turnos porque están en el subsuelo?)
(Para 4 ) 4 filets grandes de merluza1/2 morrón
1/2 berenjena 1/2 zucchinni
2 cebollitas de verdeo1 tomate perita chico3 cucharadas de queso rallado3 cucharadas de panko
1 cucharada de caldo
aceite de oliva c/n
sal
En una asadera rociar Fritolim y acomodar los filets, salpimentar piminta y reservar. Cortar los vegetales en cubitos de 1 mm. x 1 mm. y saltear en sartén antiadherente rapidamente, sin q los vegetales se deshagan. Fuera del fuego y cuando se entibien los vegetales, mezclar el queso rallado, el panko (o pan rallado común) y el caldo. Cubrir con esta mezcla los filets y lle var a horno fuerte 20 minutos. Acompañar con verdes o papas rústicas.