miércoles, 10 de marzo de 2010

Tandoor

De afuera solo vemos un restaurant elegante, una linda esquina de Barrio Norte muy luminosa y con una puesta en blanco y rojo que subyuga e invita a mirar hacia adentro. Lejos de los clichés sobre como debe lucir un local que se dedica a la gastronomía étnica, este se nos presenta sobrio, con buen gusto, con la pincelada mínima que nos recuerda que miramos a la India cuando nos sentamos en la mesa y degustamos su deliciosa carta.
Comentemos de paso, que debe su nombre al horno vertical donde se cocina la mayor parte de la comida que aquí se ofrece.
El servicio del mediodía está a cargo de una camarera deliciosa, con rasgos del a colectividad silenciosa como si fuera una enviada del infierno y cálida como si fuera enviada del cielo. Por la noche tienen mozos de pura cepa sin libretitas ni biromes, un poco más ásperos en le trato pero super eficientes a la hora de recomendar platos e interpretar al comensal desorientado.

La panera llega con pan naan calentito y sabroso (es una masa que lleva yoghurt en el amasado, dándole la terneza característica) acompañado por 3 salsitas a base de yoghurt, hierbas y una especie de ensaladita criolla. Todo muy rico y en una combinación interesante para el pan caliente y los picantes. Combinamos nuestra comida con un rosado de buen cuerpo, para lograr el mismo efecto ($48)
Pedimos Panner Tika ($25) un queso de la india casero acompañado con verduras al horno, absolutamente delicioso y adictivo. También Seekh kebak de pollo ($27) de pollo picado acompañado con verduritas y condimentado con las especias tradicionales, otra delicia! De principal compartimos un plato de cordero sellado en un recipiente en una larga cocción a baja temperatura acompañado con arroz basmati condimentado y salteado con trocitos de vegetales ($53) su nombre es Biryani. No llegamos a los postres, pero no creemos habernos perdido nada. Altamente recomendable para darse una vuelta por cocinas exóticas y disfrutarlo mucho.

Mi puntaje : 8,5

Laprida 1293 4821-3676

sábado, 27 de febrero de 2010

Astrid & Gastón

Gastón Acurio, tiene mucho que ver en la difusión de la cocina peruana de los últimos años, autor de libros de cocina como "500 años de fusión" ha sido un promotor incansable de las maravillas e su tierra, del maíz y la pesca, del cilantro y el limón, cultor de cocina clásica y orgullosamente peruana, tiene restaurants en Perú, Chile, Colombia, Ecuador, México, Venezuela España y Argentina, no es poco!! Sobre la elegante calle Lafinur a pasos del Zoo porteño y en una casona estilo chalet marplatense, se ha instalado por estas pampas, con la propuesta que lo acompaña en todas sus casas: platos típicos de la culinaria de su país más algunas platos de alto cocina con lo mejor de cada región, acá sirven lomo, cordero y trucha patagónica, entre otros propuestas. El petit hotel es impactante, con muchas mesas distribuidas en habitaciones, lo cual puede ser amoroso o... si te toca una mesa en el medio del pasillo, poco coherente con la propuesta. Los colores estridentes y subidos más las espléndidas sillas tapizadas en terciopelo, hacen al recuerdo de la majestuosidad y la riqueza del imperio inca. Una perlita: en la zona del bar, si uno mira arriba, hay espejos en el techo y reproducciones de arte... interesante, no? La cocina está a la vista en cuanto uno entra, pero no enmarcada de un modo bello y desentona un poco con la majestuosidad de los espacios. El servicio es prestado por camareros muy entrenados en los componentes de los platos y las porciones a pedir... y eso tiene una explicación: ellos son peruanos, nadie mejor para recomendar con pasión lo que se saborea desde la cuna. Por supuesto amables, educados, gentiles y sonrientes, un hallazgo entre tanto niño malcriado de la zona de Palermo. La carta es grande, clara y separada por secciones bien diferenciadas (lo cual sumado a la excelente iluminación y a la baja música, indica que es un lugar evidentemente para público maduro). La panera tiene un pan exquisito de queso envuelto en una fina capa e hojaldre, grisines caseros y finitos que son una delicia y pan francés, y se acompaña con manteca y un aderezo de cilantro, que por $16 el cubierto, parece un tanto pobre. Pedimos un cebiche mixto de entrada ($56) correctísimo pero con poca alma, de principales lomo salteado ($59) cuyos enormes cubos de carne impedían la saborear el sellado típico e estos métodos de cocción, y un chupe de langostinos,($56) rico pero sin estridencias, con más líquido del que solemos preferir en una sopa- comida principal, donde el caldo es también guarnición . No nos ofrecieron picante de ningún tipo para enriquecer los platos. Cuidado con el café tan retinto que parece quemado, aunque la impecabilidad de la espuma, afirma por suerte lo contrario. Mi puntaje: 7,5 Lafinur 3222

martes, 23 de febrero de 2010

Caseros


El boulevard Caseros, en su último tramo antes de chocar con la parte de atrás del Museo el Parque Lezama, ofrece una deliciosa postal de otro tiempo, como si el ritmo de vida de pronto fuera otro, como si volviéramos a tener tiempo para escuchar los pájaros y contemplar el pulmón verde que tenemos por delante, a solo unos pasos. De veredas anchas y rojas y ritmo provinciano, es una delicia, un oasis a metros del caos.
Este lugarcito amoroso, debe su nombre a la Avenida sobre la que se situa y al tipo de comida que ofrecen: platos caseros, bien de familia, en vajilla heredada de alguna abuela, un poquito cachada pero no por eso menos encantadora, los principales, se sirven en porcelana Verbano. El lugar está decorado con guiños a las cocinas de las abuelas, con vegetales a la vista, mesas y sillas blancas... en cada mesa una frutera, todo muy de entre casa, todo slow.

El servicio lo componen 2 camareras simpáticas y sonrientes, bastante atentas pero algo olvidadizas, entorpece el buen desempeño de las mismas, el hecho de tener que servir el pan de a 2 rebanadas a cada comensal en platito individual con una pinza... el pan es rico, se acaba rápido y la demanda nunca es satisfecha pro completo.
La carta es corta, y está impresa en hojas sueltas q van llegando a la mesa, como enormes naipes. Entre francesa y caserisima, está sólidamente resuelta por cocineros con mucha experiencia (ex Mallman y Faena). Al mediodía tienen una opción de entrada, principal, bebida y café por $32. Probamos: croquetas de arroz (en livianisima fritura, casi etéreas) acompañadas con ensalada verde ó tostaditas bien crocantes, con rodajas de berenjena y zuchinnia al horno y escamas de parmesano con ensalada de rúcula. De los principales probamos un mero al horno con remolachas, chauchas, zanahorias y morrones, delicioso, tambien unos penne rigatti salteados con tomate fresco y zuchinni... Puede si no, ser el de hoy: palometa asado sobre colchón de morrones, cebolla, papas al pimentón y rodajitas de tomate por encima... una delicia! De la carta de postres : copa con frutas rojos $15, flan de coco $11 o manzana asada $12. El café es exquisito.

Mi puntaje: 8,5

Av. Caseros 486, San Telmo T. 4307-4729

miércoles, 17 de febrero de 2010

Le Sud


Los restaurants van teniendo la impronta de quien los conduce, de quien se ubica detrás de los fuegos y día a día conduce una brigada de profesionales. Si el chef es delirante, se nota... se es soberbio, se nota.... si es un apasionado amante de su trabajo y de la comida TAMBIÉN SE NOTA! Con el cambio de conducción en los fogones de Le Sud pasamos de una cocina soberbia, pomposa y delirante a una cocina que hace lucir lo mejor de lo mejor de nuestra fauna y flora, con un menú más sencillo, donde se luce la materia prima sin artificios. El restaurant abrió sus puertas con el francés Thierry Tzonka y tiene hoy en día al humilde y gran cocinero, Olivier Falchi. El cambio se nota y se agradece. El salón es un precioso sitio con vista a la calle Arroyo, con mesas de exquisita madera negra y unos comodísimos sillones, con vajilla impecable y vasos de fino cristal labrado, aun así, no resulta chocante ni pretenciosa, tiene unos bellos óleos en los nichos del asparedes principales y el resto de la vista se recuesta sobre la recepción del hotel. El servicio es super atento, discreto, cálido... bien uniformados y bien entrenados. Los panes (maravillosos: carta de música, focaccia, 2 variedades de negros, baguette, saborizados y más) los sirven permanentemente desde una canastita muy mona, aunque no siempre la reposición sigue le ritmo del consumo. Con ellos llega una manteca de salmón ahumado, un aceite saborizado y un queso crema con sésamo. Pronto una mouse bouche: dados de zapallo infusionados con hierbas y queso parmesano, con un pétalo amarillo (me hizo temblar pensando en comida rara.. pero por suerte fue el único exotismo con el que nos topamos). De entrada pedimos las mollejas con mini verdes ($45) untuosas, y perfectas, se deshacían en la boca, junto con el tartare de pescados y ostra ($48) con los dados cortados quizás un tanto grandes, con aderezo de sésamo tostado, no sorprende. Principales: una INCREÍBLE y maravillosamente bien cocinada merluza negra ($85) sale con un salteado de berberechos y camarones, respetando el punto en que se convierte en delicia, con sal Maldon por encima... ESPECTACULAR. El otro principal fue la costilla de ternera con papas ($82) un plato simple que no debería fallar... aunque no nos preguntaron el punto de cocción y la terneza no era una virtud de la vaquita en cuestión. No llegamos a los postres, nos detuvimos en el café, acompañado con macarons. A la salida, un gesto precioso: una bolsita con cookies para las damas. Mi puntaje: 9 Arroyo 843 Reservas al 4131-0130

jueves, 28 de enero de 2010

Aire- creacocina


Nombre pomposo para un restó más en el universo palermitano... puesta sencilla que atrae a un público de alrededor de 50 años, tiene buena iluminación, aunque las mesas están realmente juntas... Todo lo demás es standart. El servicio a cargo de camareras es eficiente, simpático y atinado, a pesar de estar en la vereda, no nos faltó nada y estaban atentas a lo que pedíamos. La comida es interesante, el chef Neil Mc Neil, sorprende con un menú que incluye montaditos, tapas experimentales (!) entradas, principales y postres. Tienen también una carta de ricos tragos, con un mojito a $14 que cumple y muy bien. El cubierto a 47 incluye un chupito de gazpacho delicioso, un queso cotagge con aceite y semillas y una panera interesantísima, con chipá, focaccia bien crocante y pan casero amasado con grasa, además de grisines. Los baños simpáticos y limpios, sorprenden por los detallitos. Pedimos un montadito de perdices escabechadas, con trozos interesantes sobre pan apenas tostado ($8 2 unidades) Unas croquetas de yacaré ($18) que salen bien húmedas por dentro y crocantes por fuera, una entrada de masa phila con relleno de hongos y brie ($18, cuesta reconocer el queso en los sabores y sobra la lechuga manteca con que acompañan el crocante). El principal absolutamente destacable: un cordero cocido horas a baja temperatura, llega deshilachado hasta el comensal, con partes crocantes y suaves, acompañado de unas papitas panaderas deliciosas, simple, sencillo y sabroso ($37) es contundente y recomendable. Los postres no destacan, probamos el cheesecake de lima y jengibre con helado de coco ($17) con una consistencia más parecida a la mousse que a la cheesecake, no cumple. Uno más... Mi puntaje: 7,5 Bonpland 1577

miércoles, 27 de enero de 2010

Cierra El Bulli?


Tras el anuncio del cocinero español Ferrán Adrià del cierre de su restaurante 'El Bulli' durante los años 2012 y 2013, los medios de comunicación, y no sólo los nacionales, se han hecho eco de la noticia y de las repercusiones del cierre de, como describe el diario The Times, "posiblemente el restaurante más exclusivo del mundo".

Más allá de los elogios destinados a la cocina fusión de Ferran Adrià, The Times recuerda las críticas que 'El Bulli' ha recibido en más de una ocasión, "la cocina de Adrià no puede ser buena para la salud". Como prueba de ello, cita las opiniones de Jörg Zipprick, crítico gastronómico alemán, y el chef Santi Santamaría quienes piensan que los ingredientes en la cocina molecular contienen agentes gelificantes y emulsionantes de laboratorio.

¿Quién será el nuevo 'El Bulli'?

Asimismo, aprovechando la coyuntura, se apresura a recomendar a sus lectores qué restaurantes no deben perderse tras el anuncio de Adrià. De esta forma, dos españoles salen beneficiados: el 'Celler de Can Roca', en Gerona y Mugaritz en San Sebastián. Pero el diario británico no es el único que ya le busca sucesor a 'El Bulli'.

Por su parte, The Guardian se pregunta si la fama del restaurante de Adrià está "realmente justificada' y si sigue siendo un "gastro-palacio modernista de lo que solía llamarse Gastronomía Molecular". Aportando como prueba de ello su propia experiencia, el diario británico recomienda encarecidamente una visita al 'templo de creación' de Adrià, donde, "posiblemente disfrutó de la mejor comida".


fuente: eleconomista.es

viernes, 15 de enero de 2010

Félix clásico


Hay sitios con historia y sitios que son historia viva de Buenos Aires, en esta esquina de Avellaneda pasó lo siguiente: Félix era un gallego (cuando no) que un día se puso una fonda, para dar de comer a los empleados de las fábricas de la zona, en Avellaneda, cuando la pujanza era mucha, circa 1956. La esquina ya había servido de posta de caballos y el primer plato servido, fue un guiso carrero. Luego de unos años, empezaron a especializarse en ranas, bacalao, pulpo y otras delicias de la comida española más típica. Así, nació la leyenda de este restaurant frecuentado por políticos, artistas, deportistas y más, siendo el maestro Soldi uno de sus más fieles seguidores. Ambientado con antigüedades, en la onda bodegón, la cocina está separada del salón por un vidrio que deja ver a los cocineros en plena tarea, detalle que siempre es de destacar. El servicio es discreitísimo, cordial, eficiente, repiten todo el tiempo "que lo disfruten" y cosas por el estilo, sonríen, están prestos a contar la historia del lugar y hacen a la experiencia Félix. Te reciben con un aperitivo y unos calamarcitos, una panera excelente, con pan de pizza y otros 3 tipos de panes, todo muy delicado y rico. Pedimos los callos de vieira gratinados ($45) excelentes! respetando la terneza del bicho, la salsa es un sutil acompañamiento, se puede compartir perfectamente. Luego mero con puré de papas ($36) nada extraordinario pero si de destacar la perfección de la fritura que no dejó ni un ojito de aceite en el plato y también un maravilloso bacalao a la gallega ($56) alto, gordo, jugoso, bien en su punto, acompañado con papas naturales por supuesto y con un maravillosos pimentón español. Los postres son los clásicos y el café sale con cascaritas de naranja. Mi puntaje: 8,5 Freire y Guifra , Avellaneda 4878-8886
Reservas imprescindibles los fines de semana.

miércoles, 13 de enero de 2010

Marcelo


Marcelo un día se cansó, dejó su nave insignia Piegari y se puso un lugar homenaje a si mismo. En Puerto Madero los restaurants van y vienen... este es de los más clásicos aunque no está hace tanto tiempo. La puesta es casi gris... como el hombrecito de la canción... Mozos clásicos, paredes beige, mesas de las que vimos mil veces, copas servilletas blancas... bla. Aburre y todo... demasiado cerca de La Parolaccia, en ambientación pierde por goleada con esta última. Un tanto ruidoso el ambiente y con un gran salón fumador, no sorprende demasiado por nada.
El servicio es de mozos de antes... deberíamos empezar a derribar el mito de que atienden mejor... son invasivos, recomendadores compulsivos, y en general no te dejan ni leer el menú, que los tenés encima otra vez.

Pedimos pan de pizza ($25) que como verán se cobra aparte, cuando en la mayoría de los lugares, viene incluido en el cubierto, que en este caso es de $10 y no incluye NADA. Luego unos raviolis de verdura con albondiguitas, salsa de tomate y albahaca, ricos ($75) y unos canelonnis de espinaca con crema y zuchinni, demasiada crema... litros de crema ($82) Los platos se anuncian para compartir para justificar los elevadísimos precios pero... realmente no son platos para 2. Un par de aguas, 2 cafés... $260... caro, no?

Mi puntaje: 6,5

Alicia Moreau de Justo 1140

lunes, 4 de enero de 2010

Los Loros


Si hay algo que me gusta de los restaurants de la familia Sosto, es que entienden profundamente de que va el negocio. Hay que ser gastronómico de alma para entender ciertas cosas. Pero ser gastronómico, no es solo ser cocinero... es venir de una familia que se dedicó a esto por generaciones, es sentir la pasión y asumir los riesgos, es estar al pie del cañón porque en este rubro más que en ningún otro, el ojo del Amo engorda el ganado. Antes en Lucky Luciano y ahora en Los Loros, encontrás detrás de la barra a Luciano, destacadísimo sommelier de la escena local, al que no se le caen los anillos por sacar las aguas de la heladera o acercarse a una mesa que ve en apuros. Y así es como un se siente en restaurant de gastronómicos y no de inversionistas.
Fuimos un mediodía a esta esquina por gracia de Dios poco intervenida, en San Telmo, donde se respira un aire de otros tiempos, donde se para el reloj... por las ventanas amplias se ven las callecitas, las puertas de colores, las enredaderas que suben por los muros linderos, se ven postales de una Buenos Aires que enamora. Tiene muebles antiguos, exibidores de platos, detalles adorables, como las arañas que penden del techo.

Se escucha el silencio, algo apreciado y tan escaso hoy por hoy... hay una propuesta de menú del mediodía con principal ,bebida y café. La carta es sencilla, algunos sandwiches, pastas, platos sencillos, buena pastelería... cosas ricas que reconfortan, comida de verdad. Pedimos el sandwich de bondiola en pan con anis ($24) exquisito! sale acompañado de unas papas cuña, a las que para ser perfectas, les falta una salsa en donde mojarlas, y una pasta sarteneada con pollo y tomates cherrys ($27) de postre, una deliciosa mousse ($18) y la mención especial para la limonada, hecha en el momento en licuadora y con menta, una maravilla, fresca, sutil, refrescante... vale la pena probarla. Hay rico pan casero y una mesa a la entrada con platos con tentaciones dulces, muffins, budines, tortas... todo pensando para a acompañar un café o té bien remolón, suspirando y pensando como sería el mundo hace 70 años.

Mi puntaje: 8

EE.UU. 302 (esq. Balcarce)

viernes, 1 de enero de 2010

Hasta Neruda le dedica unas palabras


Oh tú, hígado de ángel
Suave manjar
Peso perdido
De nuestras delicias
Esplendor sagrado
De nuestras comidas,
Presente compacto
Riqueza bella
Intensa también
Forma adorable!
Tu dulce perfume es un arpa
Sobre nuestros paladares. Tu armonía
Toca los címbalos en nuestras lenguas
Y nos atraviesa enteramente
Con un largo escalofrío de placer

(Pablo Neruda)